Suelo pélvico: los músculos más olvidados

Ejercitar la zona que sostiene órganos como la vejiga o el útero previene la incontinencia urinaria y fecal y evita problemas sexuales. En las mujeres resulta imprescindible porque el suelo pélvico se daña en el parto.

Ejercicios de kegel postparto

Hay muy pocas partes del cuerpo que tengan una función tan relevante y, sin embargo, sean tan ignoradas como el suelo pélvico. La estructura de músculos y ligamentos que está en la base de la pelvis sostiene el aparato digestivo, urinario y reproductor, y su debilidad puede producir problemas de salud que afectan mucho a la calidad de vida: incontinencia urinaria o fecal, dolor lumbar, disfunciones sexuales (dolor en las relaciones, anorgasmia) y caída de los órganos que sustenta, como la vejiga y el útero (prolapso).

“El suelo pélvico se rompe con el parto y también con la edad, porque los cambios hormonales que se dan en la menopausia hacen que se debilite”

Pluvio Coronado, ginecólogo del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid
Frutas y cereales contra el estreñimiento

Evitar el estreñimiento es una gran ayuda

Uno de los factores de riesgo que más afectan al suelo pélvico es el estreñimiento crónico, un problema que afecta a alrededor del 15% de la población, según la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). Evitar la comida rápida, tomar más frutas y verduras, hidratarse y hacer ejercicio físico todos los días facilitan el tránsito intestinal. Pero, además, hay que revisar la forma en que se va al baño. “La deposición tiene que ser un proceso rápido, no es el momento de leer, y hay que evitar esfuerzos porque suponen una presión sin control en la musculatura del suelo pélvico”, señala Julio Mayol, director médico y cirujano del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid. Defecar con fuerza, creyendo que eso facilita el proceso, equivale a un microparto para la musculatura de la zona, de ahí que adquirir nuevos hábitos sea clave, explica Mayol: “Conviene ir al baño siempre a la misma hora con el objetivo de entrenar el intestino para que evacúe cuando está lleno, como si fuera un acto reflejo”. 

Lo ideal sería mantenerlo intacto, pero la fisiología de las mujeres juega en su contra, como explica Pluvio Coronado, ginecólogo del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid: “El suelo pélvico se rompe con el parto y también con la edad porque los cambios hormonales que se dan en la menopausia hacen que se debilite”. Una vez dañado, el objetivo es fortalecer los músculos lo más posible. “Los ejercicios de Kegel para contraerlos son fundamentales, y se puede usar también electroestimulación”. 

“A partir de los 50 años, los estrógenos locales pueden mejorar el tono muscular cuando la zona se atrofia por la sequedad vaginal”, apunta Coronado. Las bolas chinas u objetos similares son también una buena opción. Su efecto es el mismo que el de las mancuernas o las pesas en otros músculos. Se introducen en la vagina, y el reflejo natural de la musculatura para evitar que se caigan la fortalece.

Si la rehabilitación no es posible, hay que recurrir a la cirugía. “Utilizando los ligamentos de los músculos que estén en buen estado o colocando una malla sintética se restablece la fijación de órganos como el útero o la vejiga y se evita que caigan”, explica Pluvio Coronado. De esta manera se corrige la incontinencia urinaria y también la fecal, problemas que afectan sobre todo a las mujeres, pero también a algunos hombres que se han sometido, por ejemplo, a intervenciones de próstata.

En los ejercicios de Kegel la constancia resulta fundamental, sobre todo, para evitar escapes de orina, el problema más común. Tan importante como la paciencia es hacerlos bien, si es necesario recurriendo a un profesional sanitario o a un terapeuta para el aprendizaje. Porque, como dice Coronado, “puedes empezar a hacer un ejercicio y contraer hasta las pestañas, excepto el músculo que debes”.

El aprendizaje también tiene que ver con una actividad clave en la salud del suelo pélvico: el deporte. Hay que ejecutar bien los ejercicios de fuerza porque “cualquiera que implique un aumento de la presión abdominal sin control de la musculatura de alrededor puede aumentar el descenso del suelo pélvico”, apunta Coronado. A la hora de elegir una actividad u otra siempre es mejor optar por aquellas que mejoran la elasticidad general y la de la zona pélvica en particular: yoga, gimnasia, tai chí… También otras bolas –un poco más grandes que las chinas–, las de pilates, cuidan el suelo pélvico.

Los ejercicios de Kegel que fortalecen el suelo pélvico hay que practicarlos tres veces al día durante cinco minutos y en tres posiciones distintas: de pie, sentados y tumbados.

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