¿Cómo y cuándo tomar probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que ayudan a las bacterias que se consideran buenas para aumentar la resistencia del cuerpo frente a infecciones y activar sus defensas.

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Los probióticos son microorganismos vivos que ayudan a las bacterias que se consideran buenas para aumentar la resistencia del cuerpo frente a infecciones y activar sus defensas. La mayoría de las veces, se pueden obtener a través de la dieta, consumiendo alimentos probióticos en una mayor cantidad. Pero, ¿cuándo tomar probióticos? ¿Conviene hacer periodos de descanso? Descubre las respuestas a estas preguntas.

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¿Qué son los probióticos?

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) define los probióticos como aquellas cepas bacterianas que forman parte de la microbiota. Algunos de los probióticos más conocidos son el lactobacillus helveticus o el lactobacillus rhamnosus. Estas bacterias son buenas y se encuentran en la piel o mucosas. Y aunque puedes encontrar alimentos probióticos que las contengan, a veces, es necesario recurrir a los suplementos ricos en estos microorganismos vivos.

Sin embargo, en muchas ocasiones, seguro que tienes dudas sobre cuándo tomar probióticos, incluso con qué frecuencia deberías consumirlos. Por eso, veremos en qué circunstancias son interesantes tomarlos.

¿Cuándo tomar probióticos?

En cuanto a las dudas sobre cuándo tomar probióticos, la respuesta más genérica que se puede dar es, simplemente, cuando quieras reforzar tu sistema inmune y mejorar tus defensas. Pero, también, cuando necesites recuperar la flora intestinal y vaginal, reduciendo, así, las posibilidades de que aparezca una infección. 

En el caso de tener problemas con la absorción de nutrientes, los probióticos pueden ser de gran ayuda. Pero, sobre todo, son útiles cuando tienes que tomar antibióticos, ya que evitarán que aparezcan problemas como la vaginitis, por ejemplo, en las mujeres.

Cuándo tomar probióticos ¿por la mañana o por la noche?

Las preguntas sobre cuándo tomar probióticos, si por la mañana o por la noche, son frecuentes. Pero, la respuesta es que es indiferente, aunque siempre hay que leer las indicaciones. Eso sí, puede ser interesante tomarlos por la mañana para evitar olvidos, ya que los probióticos deben tomarse todos los días durante un determinado periodo de tiempo que puede ser desde una semana hasta más. 

¿Cuándo tomar probióticos antes o después de comer?

Para poder responder a esta pregunta, es importante leer el prospecto de cada probiótico. En algunos casos, se puede recomendar tomarlos antes o después de las comidas, o incluso durante ellas. Todo dependerá del tipo de probiótico que estés tomando. Si cuentas con un seguro de salud tienes la ventaja de poder acudir al especialista siempre que lo necesites, quien podrá aconsejarte y hacerte el seguimiento correspondiente, indicándote cómo debes tomar los probióticos.

¿Cuándo tomar probióticos con antibióticos?

Es interesante tomar probióticos con antibióticos, ya que algunos estudios han confirmado que estos medicamentos producen una disbiosis intestinal, es decir, una alteración de la microbiota en la que las “bacterias buenas” se reducirán dejando más espacio para las malas. Esto no solo puede provocar diarreas, sino también problemas de candidiasis vaginal en las mujeres que resultan muy molestos y que se previene con probióticos.

¿Cuándo tomar probióticos antes o después del antibiótico?

El médico será quien paute la mejor forma sobre cuándo tomar probióticos con los antibióticos, aunque lo habitual es que no se consuman juntos. Por lo tanto, la recomendación general es que se espacie la toma unas dos horas para que los antibióticos no destruyan los beneficios de los probióticos y, así, se puedan prevenir todas las consecuencias que tienen estos fármacos.

Alimentos con probióticos

No siempre es necesario consumir suplementos, puesto que hay alimentos probióticos. Algunos ejemplos los comparte la AESAN y son el yogurt y el kéfir. Estos deben consumirse con más frecuencia en el caso de estar tomando antibióticos o desear restaurar la microbiota. Decantarse por un yogur como postre o tentempié es una buena forma de tomar probióticos. Asimismo, hay pequeños botellines de kéfir para llevar a cualquier lado que son muy interesantes, también. 

¿Cómo tomar probióticos?

Los probióticos los puedes tomar tanto introduciendo en tu alimentación productos ricos en ellos como consumiendo cápsulas específicas con las bacterias que necesitas. Por ejemplo, hay suplementos probióticos destinados a reequilibrar la flora intestinal, mientras que otros pueden ser específicos para la restauración de la flora vaginal. En el caso de estos últimos, existe la opción de tomarlos por vía oral o vaginal. 

¿Cómo saber si necesito tomar probióticos?

Si necesitas tomar antibióticos, has pasado por una gastroenteritis o tienes problemas de gases e inflamación debido a una alteración de la microbiota, puedes tomar probióticos para que tus bacterias estén en equilibrio y que no predominen las malas. 

¿Se debe descansar de tomar probióticos?

En realidad, no es necesario descansar de los probióticos, aunque, como hemos mencionado, estos suelen estar presentes en la dieta al tomar alimentos que los contienen. No obstante, siempre que no se abuse en exceso de ellos —como, por ejemplo, si en lugar de tomar una sola cápsula de un suplemento se toman 3 al día— no tiene que haber ningún problema ni ningún efecto secundario por su consumo diario.

¿Es bueno tomar probióticos?

Sí, tomar probióticos es beneficioso para la microbiota y para restablecer su equilibrio cuando se consumen antibióticos o hay alguna afección que hace que las bacterias que se consideran malas ocupen más espacio que las buenas. 

Beneficios de tomar probióticos

Existen múltiples beneficios de tomar alimentos con probióticos, como la prevención de la inflamación intestinal, la infección urinaria o la candidiasis. También ayudan a mejorar la digestión y combaten la diarrea y el estreñimiento, aumentando la absorción de nutrientes y fortaleciendo el sistema inmunológico. 

Además, impiden la proliferación de “bacterias malas” en el intestino y ayudan en problemas de colesterol alto, hipertensión o la intolerancia a la lactosa, entre otras ventajas.

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