Índice
¿Cómo se debe conducir de noche?
La conducción nocturna requiere más atención y un enfoque más prudente que durante el día. Antes de ponerse en marcha, es fundamental asegurarse de que el parabrisas está limpio y todas las luces funcionan correctamente. Deben estar bien reguladas para evitar deslumbrar a otros conductores y, al mismo tiempo, ofrecer un campo de visión suficiente.
Durante la marcha, conviene reducir la velocidad aunque no haya tráfico, ya que los márgenes de reacción disminuyen al no poderse detectar con claridad los obstáculos. Además, es importante mantener una mayor distancia de seguridad mayor y evitar los cambios bruscos de carril. Si un coche se aproxima de frente con las luces largas, desvía ligeramente la mirada para evitar el deslumbramiento.
En trayectos largos, los descansos frecuentes y la hidratación es la mejor manera de evitar la fatiga. Y, si es posible, conviene turnarse con otro conductor. Conducir de noche implica un nivel de alerta constante, por lo que no deberías hacerlo si se estás cansado, estresado o has consumido alcohol, por poco que sea.

¿Es bueno conducir de noche?
Para algunas personas, la conducción nocturna tiene la ventaja de que hay menos tráfico, lo que implica que se puede mantener una velocidad más constante y el ambiente es más relajado. Sin embargo, desde un punto de vista general, conducir de noche es peligroso porque el cuerpo humano está programado para el descanso nocturno, lo que hace que los niveles de alerta disminuyan incluso aunque el conductor crea sentirse bien.
La falta de luz no solo afecta a la visibilidad, también cambia nuestra percepción de las distancias y de la velocidad. Además, hay un mayor riesgo de encontrar conductores fatigados, animales cruzando la calzada o peatones mal señalizados, lo que aumenta el peligro sobre todo en carreteras secundarias o mal iluminadas.
Factores que hacen que conducir de noche sea más peligroso
El principal riesgo es la disminución de la visibilidad. Aunque que el vehículo tenga un buen sistema de iluminación, el campo visual se reduce, lo que afecta directamente a la capacidad de anticipar situaciones. A esto hay que añadirle la posibilidad de deslumbramientos, tanto por otros vehículos como por condiciones meteorológicas adversas.
Conducir de noche es peligroso porque nos fatigamos más. Al bajar la actividad fisiológica del cuerpo, el cerebro tiende a desconectarse, lo que puede derivar en episodios de microsueños, muy peligrosos al volante.
Por último, hay que tener en cuenta la disminución de la reacción ante obstáculos inesperados, como animales u objetos en la vía. Todo esto, junto con una mayor probabilidad de encontrar conductores bajo efectos del alcohol o drogas, convierte la noche en el momento con mayor índice de siniestralidad grave.
Recomendaciones para conducir de noche
Entonces, ¿cómo conducir de noche? Si te ves obligado a una conducción nocturna, para reducir riesgos y aumentar la seguridad es fundamental adoptar ciertas medidas. En primer lugar, planifica el trayecto con antelación, evitando rutas desconocidas o carreteras secundarias poco iluminadas. Llevar el depósito lleno, revisar el estado de los neumáticos, y limpiar todos los cristales y retrovisores te ayudará a tener un mayor control de la situación.
Durante el trayecto, lo ideal es conducir suavemente, con velocidad constante, sin acelerones ni frenazos. Hay que descansar cada dos horas como máximo, y es recomendable evitar las comidas copiosas antes del viaje. Si el sueño aparece, lo más sensato es detenerse y descansar. Además, también conviene llevar una botella de agua a mano y, si viajas en compañía, conversar te ayudará a mantenerte despierto.
Por último, no sobreestimes tus propias capacidades. Cómo conducir de noche de forma segura implica reconocer cuándo no estamos en condiciones para hacerlo y no dudar en aplazar el viaje en caso necesario.
En cualquier caso, y aunque hayamos tomado todas las precauciones posibles, pueden surgir imprevistos. Por ello, contar con un buen seguro de coche puede marcar la diferencia, sobre todo si tenemos pensado conducir de noche. Algunos seguros te ofrecen la posibilidad de avisar al 112 indicando tu localización exacta si has tenido un accidente grave y sin que tú tengas que hacer nada. Esta cobertura puede salvarte la vida.