¿Tiene futuro el criptoeuro?

En el panorama financiero convulso que ha provocado la crisis sanitaria y económica de la COVID-19, las miradas se vuelven hacia las criptomonedas o criptodivisas como alternativa a un sistema centralizado y uno de los valores refugio orientados a la recuperación económica de años venideros.

¿Tiene futuro el criptoeuro?

En el panorama financiero convulso que ha provocado la crisis sanitaria y económica de la COVID-19, las miradas se vuelven hacia las criptomonedas o criptodivisas como alternativa a un sistema centralizado y uno de los valores refugio orientados a la recuperación económica de años venideros.

El criptoeuro, la moneda electrónica gestionada y supervisada por el Banco Central Europeo, comenzó como un proyecto no demasiado definido, pero vuelve a tomar fuerza en unas circunstancias en las que ya nadie puede obviar el papel de las criptomonedas.

¿Qué es el criptoeuro?

Las criptomonedas, también conocidas como criptodivisas, son monedas digitales o virtuales que se pueden utilizar como pagos seguros en línea. Para realizar estas transacciones dentro de los parámetros que marca la seguridad utilizan criptografía.

El término “cripto” hace alusión a los algoritmos de cifrado que caracterizan a estas monedas virtuales, convertidas en un activo digital que se apoya en una red distribuida en un gran número de ordenadores, por lo que no se encuentra centralizada.

¿Es seguro el criptoeuro?

Actualmente existen más de 10.000 monedas virtuales y la cifra no para de ascender. Ha sido tal el boom de las criptodivisas, que se adquieren a través de ciertas webs o plataformas como Coinbase, Binance, Kraken, LocalBitcoins o Bitstamp, que al Banco Central Europeo no le ha quedado más remedio que contemplarlas, aunque advierte del riesgo de invertir en criptomonedas.

Entre las ventajas que observa el Banco Central Europeo se encuentra la posibilidad abaratar los costes de uso para unos usuarios que ya están acostumbrados a manejar dinero digital a través de las tarjetas de crédito. Sin embargo, el principal riesgo acerca del euro digital se centra en su alta volatilidad y el efecto que podría tener en el sistema bancario europeo.

¿Cuál es la equivalencia del criptoeuro?

A finales de noviembre de 2020 había más de 7.700 criptomonedas, con una capitalización de mercado de unos 501.000 millones de dólares. Sin embargo, aunque las criptodivisas se pueden almacenar en memorias externas o discos duros, no son físicas, sino virtuales, y se generan de manera independiente a cualquier organismo o Gobierno.

De momento, el criptoeuro no tiene fecha de lanzamiento. Es probable que a lo largo de este 2021 se decida si se pone en marcha el proyecto que pondrá en circulación el euro digital.

¿Cómo se controla el euro digital?

Recientemente, el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, manifestó en una entrevista que “para nosotros el euro digital no es una opción; es algo que simplemente tenemos que hacer”.

El objetivo para el BCE es mantener la centralidad y adecuar la moneda virtual para un uso adecuado en un futuro a corto plazo. En este sentido, también resultaría clave trabajar la confianza del usuario, que aunque ya está acostumbrado a manejar dinero digital, debe tener la seguridad de que el euro digital es tan fiable como el dinero en efectivo.

Por otra parte, la utilización del criptoeuro conseguiría que los pagos diarios fueran más fáciles y rápidos. El escenario que prevé el BCE es respaldar su valor, lo que evitaría la especulación. Sin embargo, la institución europea considera que habría que establecer límites en su uso para proteger la estabilidad del sistema financiero.

Futuro del criptoeuro

Con el espaldarazo del BCE, las nubes que envolvían el futuro del criptoeuro parecen haberse disipado. Sin embargo, el avance hacia el euro digital aún es lento. “Hay que minimizar las posibles consecuencias que podría tener”, señala De Guindos.

Los bancos, por su parte, no muestran una postura abiertamente a favor del criptoeuro, ya que el usuario que lo utilice no necesitaría tener una cuenta bancaria. Y pese a que el BCE mantendría la centralidad, los bancos se verían relegados como agentes financieros.

En cualquier caso, y a pesar de la tibia acogida que tiene el euro entre las entidades bancarias por todos los riesgos que conlleva, los bancos reconocen que hay un mercado para los servicios con criptomonedas, estudian posibles soluciones y aluden a la necesidad de que aporte valor añadido. El futuro del criptoeuro ya está aquí y los expertos financieros consideran que será una realidad en un plazo no superior a dos años.

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