“Hay mucha y buena vida después del cáncer de mama”

Entrevista a María Herrera, jefa de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Clínico San Carlos de Madrid

Entrevista a Jefa de la Unidad de Palotogía Mamaria

Cada día se diagnostican en España unos 90 casos de cáncer de mama, 33.000 al año, y cada vez lo superan más mujeres gracias a la mejora de los tratamientos y a la detección precoz. Sin embargo, falla la otra pata para hacerle frente: la prevención. El exceso de peso y la falta de ejercicio físico son dos factores de riesgo claves.

El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres, y aunque la supervivencia aumenta de año en año, también lo hace el número de casos. Por el impacto que tiene, para cada mujer que lo sufre representa un antes y un después en sus vidas. Sensibilizar sobre este problema de salud pública y destacar la importancia de la detección precoz y de la prevención de los principales factores de riesgo (sobrepeso y sedentarismo) es el objetivo del Día Internacional contra el Cáncer de Mama.

Detección precoz Cáncer de mama

¿Qué incidencia han tenido los programas de diagnóstico precoz en el cáncer de mama?

Cuando están implantados correctamente y las mujeres siguen todo el plan, que prescribe una mamografía cada dos años entre los 49 y los 69, el resultado es muy bueno: aumenta la supervivencia y la calidad de vida porque se detectan tumores precozmente, más pequeños. La mamografía puede hallar un tumor antes de que se manifieste a través de un bulto y pueda detectárselo la mujer. La consecuencia de todo esto es que los tratamientos son menos agresivos y la supervivencia mayor. La adherencia a los programas de cribado es clave en el cáncer de mama.

Las investigaciones se centran en encontrar una cura, pero, si ya conocemos muchos factores de riesgo, ¿por qué no se incide más en la prevención?

De todo el presupuesto de investigación en el mundo solo se dedica un 5% a la prevención. Eso es pernicioso porque tenemos certezas sobre qué factores de riesgo evitables lo provocan, sobre todo, la obesidad y la inactividad física. El sobrepeso y la obesidad en la Comunidad de Madrid, y el dato es extrapolable al resto de España, alcanza en mujeres adultas el 34%. La falta de ejercicio físico se dispara hasta el 53%. En el cáncer de mama se habla tradicionalmente de factores de riesgo como tener la primer regla muy pronto y la menopausia muy tarde, pero se incide muy poco en la obesidad, el sedentarismo, y el alcohol y el tabaco, por supuesto.

¿El alcohol también?

Durante mucho tiempo se ha creído que era inocuo y ahora se sabe que cualquier tipo de alcohol, también el vino, se asocia al cáncer de mama.

¿Qué papel juega el tabaco?

Hay un dato revelador: en los hombres el cáncer se ha estabilizado en los últimos años, mientras que en las mujeres sigue aumentando. Se piensa que se debe en gran medida a la incidencia del tabaquismo. Los casos de cáncer de mama se incrementan entre un 2% y un 3% anual.

“El entorno de la enferma tiene que estar a su disposición, alerta, porque la mujer tiende a no pedir ayuda”

¿Y los anticonceptivos orales y la terapia hormonal sustitutiva?

Los anticonceptivos orales aumentan la probabilidad de sufrirlo, pero es un incremento que en medicina se considera clínicamente no relevante. Es muy sutil y depende mucho del nivel hormonal de cada mujer, es un riesgo muy individualizado. La terapia hormonal combinada, que emplea estrógenos y progesterona, no debe utilizarse nunca más de cinco años. A partir de los dos años aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

¿Qué es lo que más preocupa a una mujer cuando recibe el diagnóstico?

Lo primero es si se van a morir. Resuelta esa duda, sobrevienen otras muchas. A las más jóvenes les preocupan mucho los hijos. En general, la mujer se plantea si tendrá que someterse o no a quimioterapia, si va a necesitar más de un operación o si el tipo de cirugía va a ser más o menos extensa. También qué impacto tendrá en su vida laboral porque seis de cada diez no pueden seguir trabajando tras el diagnóstico. Esto es muy importante porque es el tumor que más días de baja requiere en la mujer. Además, es relativamente frecuente entre menores de 45 años; un 20% del total de diagnósticos se registran por debajo de esa edad.

¿Es más seguro extirpar la mama? ¿De qué depende que se haga?

La mama se conserva en el 65% o 70% de los casos. Que se extirpe o no depende del tamaño del tumor, de la extensión que ocupa en la mama o su forma. Si tiene contraindicada la radioterapia por sufrir alguna patología del corazón o por otro motivo, hay que quitar el pecho siempre.

¿Aporta algo a las pacientes el hecho de que su médica sea mujer?

No es una cuestión de que el profesional sea hombre o mujer, sino de habilidades de comunicación. Lucho mucho por que los médicos se formen en ese ámbito y también para que conozcan los condicionantes socioculturales que repercuten en la salud de las mujeres. Si el médico no los conoce, no va a poder comunicarse con una paciente de manera empática, y esto es muy importante.

A muchas personas, incluso médicos, lo de los condicionantes socioculturales les sonará extraño.

Pero es imprescindible conocerlos. Pongo un ejemplo: a veces pensamos que todas las mujeres piensan igual y no es así. A partir de ese pensamiento creemos que todas las enfermas querrían hacerse una reconstrucción mamaria, sin embargo, hay mujeres que no quieren. ¿Cómo surge esa creencia? Socioculturalmente nos han enseñado que la mama es fundamental para las mujeres, pero hay para algunas que no lo es tanto o simplemente no les resulta prioritario conservar el pecho cuando se les diagnostica un cáncer de mama.

¿Qué consecuencias puede tener que no se tengan en cuenta esos condicionantes?

La ansiedad y la depresión, tanto en la fase aguda de la enfermedad como después, son muy frecuentes y no surgen por casualidad. Un cáncer de mama, como otros problemas de salud, es un trance duro y hay que cuidar todos estos aspectos. Es muy importante porque la mujer tiende a no abandonar el papel de cuidadora y a no hacer caso de sus malestares hasta que se le han echado encima. Si el profesional no tiene en cuenta todo, no podrá ayudar a su paciente.

¿Qué otras ayudas recomendaría a una mujer con cáncer de mama?

Un tratamiento psicooncológico. A muchas mujeres les cuesta porque piensan que ir al psicólogo es mostrar su debilidad, pero hacerlo les ayuda mucho. Afrontar un problema así sola, sin ayudas externas, no es bueno. Esa imagen de que la mujer es una heroína que puede con todo sola no ayuda nada. Afortunadamente, en la mayoría de los hospitales ya hay psicooncólogos. En el Clínico San Carlos tenemos un programa que empieza en el momento del diagnóstico y vamos a poner en marcha unos grupos con pacientes que abordan esos condicionantes socioculturales que empeoran mucho la salud.

“La idea de la heroína que lucha contra el cáncer es un absurdo. No se lucha contra un tumor, lo tienes tú y no vas a luchar contra ti misma”

Si mi madre lo tuvo, ¿puedo sufrirlo yo?

Solo un pequeño porcentaje de los tumores de mama son hereditarios: entre el 5% y el 10% del total. María Herrera cita los tres factores de riesgo que valoran los especialistas.

  1. Si tiene un familiar de primer grado (madre, hermana o hija) que ya lo ha pasado y cuyo diagnóstico fue antes de los 50 años.
  2. Si el allegado de primer grado sufrió un cáncer de mama bilateral o un tumor de mama y uno de ovario en la misma persona. 
  3. Si en su familia hay varias personas con cáncer de mama, y al menos una de primer grado.

Cuando concurre alguna de estas circunstancias, se remite a la mujer a una consulta especializada para hacerle un estudio genético. “Hasta un 20% de las mujeres tienen un familiar con un tumor de mama y eso les causa mucha preocupación”, apunta María Herrera. Con frecuencia en el test se confirma que no hay tal riesgo, pero la consulta sirve para detectar una confluencia de factores relacionados con el cáncer en esa familia, señala la especialista: “Por ejemplo, se puede averiguar si la madre que ya lo sufrió tenía obesidad y si una dieta poco saludable pudo tener que ver con ese tumor”.

¿Es previsible y realista que en los próximos años haya algún cambio importante en el tratamiento como los ha habido en otros tipos de cáncer?

Sin duda. En uno de los tumores de mama, el triple negativo, se está investigando la inmunoterapia muy prometedoramente. También se estudian marcadores específicos que nos permitan saber por qué unos tumores hacen metástasis y otros no. En la prevención hay ámbitos en los que debería investigarse más. Sabemos que hay contaminantes, conocidos como disruptores endocrinos, que inciden en el cáncer de mama. Muchos se han retirado del mercado, pero nos queda por conocer otros que podrían explicar, al menos en parte, el aumento de casos de la enfermedad.

En el Día Internacional contra el Cáncer de Mama, ¿qué mensaje le gustaría dar a las mujeres?

El primero es que sigan hábitos saludables. Nos hemos centrado en hacer mamografías, que son muy importantes, pero conservar el peso adecuado y hacer ejercicio físico es muy importante porque son factores de riesgo antes, durante y después de haber recibido un diagnóstico. Las enfermas con sobrepeso y sedentarismo tienen más riesgo de que el cáncer de mama vuelva a dar la cara y presentan una mortalidad más alta. El segundo consejo es que participen en todo lo que tiene que ver con su salud. Hay que exigir que las consultas cada vez sean más amigables y que los médicos estén cada vez más formados y den un protagonismo absoluto al paciente.

¿En qué sentido?

Es fundamental que las decisiones sean compartidas y eso requiere un proceso, la paciente necesita tiempo. En el cáncer de mama correr no es bueno. Es mejor ir despacio y no pensar que lo mejor es operar ya. Se trata de un tumor que en poco tiempo no va a hacer mucho y, sin embargo, las  decisiones que se toman tendrán repercusión toda la vida. Lo más importante es tener claro que hay mucha vida y buena después del cáncer de mama.

¿Y qué le diría al entorno de la enferma?

La idea de la heroína que lucha contra el cáncer es un absurdo. No se lucha contra un tumor, lo tienes tú y no vas a luchar contra ti misma. El entorno tiene que ser respetuoso y favorecer que la mujer pueda encontrar el modo de cuidarse y entre todos hallar la forma de cuidarla. El entorno tiene que estar a su disposición, alerta, porque la mujer tiende a no pedir ayuda.

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