¿Cómo portear a un bebé correctamente? 

Portear a un bebé es, por lo general, una experiencia divertida y gratificante. Además de fortalecer el vínculo afectivo entre el bebé y el progenitor, esta práctica es muy cómoda, aunque hay que asegurarse de hacerlo de una forma segura.

cuando se puede portear a un bebe

¿Qué es el porteo y por qué es beneficioso para tu bebé?

Portear a un bebé es llevarlo pegado al cuerpo mediante el uso de fulares o mochilas ergonómicas, que distribuyen de manera equilibrada el peso del pequeño. Pero esta práctica todavía genera muchas dudas y probablemente la principal se centra en si es bueno portear a un bebé.

Lo cierto es que esta forma de transporte no solo es práctica y ofrece comodidad, sino que también ayuda a fortalecer los lazos entre el bebé y la persona que lo porta. Al mantener al bebé cerca, se potencia el contacto piel con piel, lo que ayuda a que el bebé se sienta seguro y protegido. 

Entre los beneficios de portear a tu bebé también se encuentra el hecho de que potencia el desarrollo físico y cognitivo del niño, pues le permite observar, satisfaciendo su curiosidad y facilitando la interacción social. 

¿Desde cuándo se puede portear a un bebé?

La preocupación para muchas personas es saber desde cuándo se puede portear a un bebé. Los expertos coinciden en que puede iniciarse desde el nacimiento, siempre que se haga de forma adecuada y utilizando productos homologados y seguros. 

Para los recién nacidos es fundamental contar con portabebés o fulares diseñados para ofrecer un adecuado soporte de la cabeza, el cuello y la columna vertebral, que están en pleno desarrollo. Las guías de uso que ofrecen los fabricantes ofrecen la respuesta acerca de cuándo se puede portear a un bebé, ya que suelen especificar la edad mínima y las condiciones en que se debe utilizar cada dispositivo. 

Tipos de porteo según la edad y necesidades de un bebé

Cuando se decide portear a un bebé hay que adaptar este sistema a su crecimiento y a la forma en la que queramos llevarlo a cabo:

  • Portear hacia delante: resulta útil cuando el bebé comienza a mostrar interés por el mundo que le rodea. En esta postura, el niño puede ver las expresiones faciales y participar de la interacción social. 
  • Portear a la espalda: una vez que el bebé adquiere un mayor control del cuello, el porteo a la espalda se convierte en una opción práctica y cómoda, ya que permite al adulto disponer de ambas manos libres para realizar otras actividades. Es importante que el bebé esté correctamente sujeto para evitar deslizamientos y caídas, y con la cara siempre visible para que pueda respirar adecuadamente. 
  • Portear a un bebé recién nacido: durante los primeros meses de vida, el bebé necesita cuidados especiales. Es imprescindible utilizar productos que estén diseñados para recién nacidos y aseguren una posición ergonómica. 
  • Portear gemelos: Para familias con dos bebés, el porteo se presenta como un recurso que facilita la movilidad y el cuidado simultáneo de ambos niños. Existen fulares dobles y mochilas ergonómicas diseñadas específicamente para gemelos, que permiten distribuir el peso de manera equilibrada, garantizando la seguridad y el confort de los pequeños.

Seguridad y recomendaciones para un porteo saludable

La seguridad es un aspecto primordial a la hora de practicar el porteo. Es indispensable revisar periódicamente que el dispositivo se encuentra en óptimas condiciones, sin desgastes o daños visibles. Cada portabebés, además, debe cumplir con las normativas vigentes y contar con instrucciones detalladas para su correcto uso. 

Otro punto clave es cuánto tiempo puedo portear a mi bebé. Aunque no existe un consenso absoluto sobre la duración ideal, muchos especialistas sugieren realizar pausas cada una o dos horas para permitir que tanto el bebé como el adulto cambien de posición y se relajen. Si nunca has porteado, se aconseja comenzar con sesiones cortas e ir incrementándolas gradualmente, observando siempre si el bebé muestra signos de incomodidad o dificultad para respirar.

Si quieres una tranquilidad completa, contar con un seguro de salud supone tener acceso a un especialista médico en el momento en que se necesita, mientras que disponer de un seguro médico para embarazadas garantiza una atención especializada durante el periodo prenatal y postnatal. Nada mejor que afrontar el nacimiento y las primeras etapas de un bebé que hacerlo de la mano del consejo de especialistas. 

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