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¿Cómo se contagia la amigdalitis? Transmisión según su origen
Muchas personas, sobre todo si enferman de amigdalitis frecuentemente, se preguntan cómo se contagian las anginas. La forma más frecuente de contagio es a través de las secreciones de un paciente enfermo.
Lo más habitual es que sea por el aire, al inhalar pequeñas gotas cuando la persona enferma respira, tose o estornuda a nuestro lado. Estas pequeñas gotas también pueden depositarse en objetos cotidianos con los que estamos en contacto. Si después nos tocamos boca, nariz u ojos entran en nuestro organismo.
Las amígdalas se sitúan a ambos lados de la garganta y son parte del sistema inmunitario, ayudándonos a combatir infecciones. Cuando enfermamos, el primer síntoma es el dolor de garganta, aunque también podemos presentar pus y fiebre.
Saber cómo se contagia la amigdalitis ayuda a prevenir la enfermedad. Además, conviene tener en cuenta que hay amigdalitis vírica y bacteriana. El tratamiento, según tengamos unas u otras, no será el mismo.
Contagio por amigdalitis vírica
En la amigdalitis vírica, el virus es el responsable del contagio. En este tipo de anginas, que es el más frecuente, los síntomas suelen ser más leves y es frecuente tener la garganta enrojecida. Además, también puede presentarse fiebre, tos, moco o estornudos.
Al ser vírica, no es necesario tomar antibiótico, ya que la evolución suele ser benigna. En la mayoría de los casos se curan en pocos días y no existen complicaciones graves.

Contagio por amigdalitis bacteriana
Ante la pregunta de si se contagia la amigdalitis bacteriana, la respuesta hay que buscarla en los estreptococos. Si una persona tiene amigdalitis bacteriana es necesario tratarla con antibióticos para controlar y eliminar la infección.
Habitualmente se receta un antibiótico de amplio espectro. A partir del tercer día se suele experimentar mejoría, disminuyendo el dolor al tragar y otros síntomas añadidos, como la fiebre, pero es necesario completar el tratamiento.
¿Cuáles son los síntomas de amigdalitis?
Los síntomas de amigdalitis pueden ser muy molestos e, incluso, acabar provocando afonía. Sin embargo, para saber si estamos ante una enfermedad de estas características u otra, esta es la sintomatología que se suele presentar con mayor frecuencia. La exponemos a continuación:
- Amígdalas que se presentan rojas e inflamadas. En ocasiones, esto puede ocurrir en ambas amígdalas (lo habitual) o sólo una.
- Dificultad y dolor al tragar, incluso aunque se beban líquidos. Tragar saliva también puede provocar bastante malestar.
- Zonas blancas en las amígdalas, como pequeños puntos blancos o parches. Esto suele ser indicativo de amigdalitis bacteriana.
- Voz ronca que puede derivar en una afonía y dificultades para hablar. Esta es una consecuencia de la inflamación de las amígdalas.
- Ganglios linfáticos inflamados, los que están en el cuello. Esto quiere decir que el cuerpo está luchando contra la infección.
Además de estos síntomas de amigdalitis, existen otros que también pueden aparecer, como la fiebre moderada, el dolor de oídos, el mal aliento y en casos graves babeo (debido al dolor que aparece con tan solo tragar saliva). Ante esta sintomatología, hay que acudir cuanto antes al médico de cabecera.

Cómo prevenir las anginas: consejos y recomendaciones
Tener conocimientos sobre cómo prevenir y afrontar los catarros es fundamental, especialmente en invierno, cuando se dan en mayor medida. La forma más eficaz de evitar el contagio es no tener contacto con una persona enferma.
Si se ha estado cerca de una persona con síntomas o queremos prevenir la enfermedad, hay que lavarse las manos de una forma correcta y de manera frecuente. Pero, además, existen otras recomendaciones para evitar el contagio de anginas:
- Evitar el uso compartido de vasos, cubiertos, platos o, por supuesto, cepillo de dientes. Si hay una persona enferma en la familia, la vajilla tendría que ser lavada aparte con agua caliente y jabón. También se recomienda tirar el cepillo de dientes una vez pasada la infección.
- Para evitar el contagio entre niños y pequeños, es necesario que no compartan juguetes u otros objetos que se puedan llevar a la boca. En los colegios y escuelas infantiles es muy común el contagio entre niños, ya que en los primeros días de la enfermedad los signos pueden ser imperceptibles.
- Los besos, especialmente si son en la boca, son otro aspecto que hay que evitar, teniendo en cuenta que las anginas son contagiosas.
- Si una persona en la familia está enferma, está recomendado el uso de mascarilla. Para una mayor protección, la mascarilla debería ser utilizada tanto por el enfermo como por los otros miembros de la unidad familiar.
Para estar más tranquilos, conviene contratar un seguro de salud. Los hay con hospitalización y sin hospitalización, para que podamos elegir en función de nuestras necesidades e intereses.
Es importante es que tengan coberturas como telemedicina, medicina general, especialidades médicas o pruebas diagnósticas. De esta manera, podremos consultar cualquier duda al profesional y el médico podrá hacernos las pruebas que considere oportunas sin esperas necesarias. Dado que las anginas son contagiosas y pueden suponer molestias muy desagradables, contar con un seguro médico nos ofrece la tranquilidad de estar en las mejores manos y consultar cómo actuar en cada momento.