Tipos de incontinencia urinaria y tratamientos

El escape de la orina es un trastorno muy frecuente que condiciona la calidad de vida de quienes lo sufren. Para corregirlo, es esencial identificar en cada paciente las causas que lo provocan. Así podremos elegir el mejor tratamiento.

cómo corregir la incontinencia urinaria

Hay trastornos y patologías que, a menudo, permanecen ocultos sin que quienes los padecen sean capaces de hablarlo abiertamente ni en su entorno más íntimo. Es el caso de la incontinencia urinaria, un problema que se presenta en muchas más personas de lo que pensamos y que puede afectar seriamente a su calidad de vida, no solo por lo que supone de incomodidad o molestias, sino también porque a menudo repercute en su autoestima. Por eso merece la pena conocer en qué consiste, entender que hay tratamientos sumamente eficaces y, sobre todo, no resignarse. 

Tratamientos para la incontinencia urinaria

Métodos para atenuar las engorrosas pérdidas.

  • Medidas conservadoras: lo primero suele ser ejercicios para mejorar el tono muscular del suelo pélvico. Así, “el método Pilates, combinado con terapia uroginecológica y ejercicios de Kegel puede lograr una recuperación de la función miccional en más del 78% de los casos”, dice el doctor Juan Bosco Calvo, especialista que trajo a España este método en 1993.
  • Farmacología: Existen medicamentos indicados para el tratamiento tanto de la incontinencia de urgencia como la de esfuerzo. Sería un segundo escalón. 
  • Toxina botulínica: La inyección en la vejiga de esta sustancia evita la contracción involuntaria del músculo detrusor. Pueden ser necesarias varias sesiones. 
  • Neuromodulación: Se busca modular los nervios que intervienen en la micción. Hay dos modalidades: neuromodulación de raíces sacras, que consiste en implantar una especie de ‘marcapasos’ en la vejiga, y la neuroestimulación del nervio tibial posterior a través de pequeños electrodos, parches o agujas. 
  • Cirugía: cuando no surten efectos los anteriores tratamientos, se opta por una cirugía mínimamente invasiva. En el caso de las mujeres, “lo más habitual es optar por colocar por vía vaginal una malla por debajo de la uretra –expone la doctora Fernández Monterroso–. Está hecha de un material poroso que se integra en el organismo”. 

“Por incontinencia urinaria entendemos toda pérdida involuntaria de orina que suponga un problema desde el punto de vista social”, explica la doctora Lorena Fernández Monterroso, especialista en Urología en el Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid. “Ese matiz ‘social’ es muy importante, y la clave de que suponga un motivo médico de consulta”. 

Aunque no hay datos epidemiológicos fiables que nos permitan conocer con exactitud el número de personas afectadas –se estima que casi el 50% de ella no acude al médico–, está aceptado que una de cada dos mujeres y uno de cada cuatro varones padecerán incontinencia urinaria en algún momento de su vida. 

Tipos de incontinencia urinaria

  • Incontinencia de esfuerzo: Una tos, un estornudo, un ataque de risa o una carrera… y se produce el escape. Se debe al aumento de la presión intraabdominal producido por un pequeño esfuerzo, y es el tipo de IU más frecuente en la mujer, sobre todo en aquellas que han tenido múltiples embarazos y partos vaginales. En ellas, puede haberse producido un ‘prolapso pélvico’: es decir, la vejiga, la uretra o la pared rectal sobresalen en el interior de la vagina. La incontinencia urinaria también puede presentarse en hombres que han sufrido una cirugía de próstata. 
  • Incontinencia de urgencia: Se caracteriza por un impulso repentino e irrefrenable de orinar, normalmente provocado por la contracción del músculo detrusor. Ello provoca la expulsión de la orina, aun cuando la vejiga no esté llena. “A menudo sus causas son de origen desconocido –señala la doctora Fernández Monterroso–, pero es frecuente que se asocie a enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple o los accidentes cardiovasculares”. 
  • Incontinencia mixta: Es la más habitual, y en ella se asocian síntomas tanto de la incontinencia de esfuerzo como de la de urgencia. Sus causas son múltiples, desde la edad a los embarazos y partos, pasando por obesidad, cirugías, deterioro cognitivo y funcional…
Hacer frente a la incontinencia urinaria

Lo primero es llegar a un buen diagnóstico y, para ello, resulta esencial “hacer una buena historia clínica. Se trata de detallar qué está haciendo, qué nota, cuando se produce el escape. Esa entrevista te da muchas pistas y es la clave para identificar el tipo de incontinencia y, en consecuencia, el tratamiento más adecuado”. 

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