Diabetes: la epidemia silenciosa

En estos tiempos en los que la palabra ‘pandemia’ ha cobrado un nuevo significado, merece la pena que volvamos la mirada a otra epidemia, mucho más silenciosa, que cada año arrebata la vida a cerca de cuatro millones de personas en todo el mundo. Veamos cómo podemos prevenirla.

mujer diabética controlando su nivel de azúcar en sangre

La diabetes es una enfermedad crónica cuya incidencia no deja de crecer: el número de personas diabéticas se ha multiplicado por cuatro en los últimos 20 años, y en España, según datos del estudio di@bet.es, ya son más de cinco millones de personas las que padecerían esta enfermedad. De ellas, casi la mitad lo desconoce.

¿Qué es la diabetes?

Se trata de una enfermedad metabólica en la cual los niveles de azúcar en la sangre (glucosa) están elevados. En personas sanas, el páncreas segrega la cantidad de insulina necesaria para facilitar que las células utilicen como fuente de energía la glucosa. En personas con diabetes, se produce un fallo, bien en la producción de insulina, bien en su funcionamiento. Por eso se habla de diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2:

  • Diabetes tipo 1. En ella, el páncreas no es capaz de segregar insulina, o solo puede producir una pequeña cantidad. La falta de insulina obliga a que los pacientes se la tengan que inyectar. Por eso se llama también ‘diabetes insulino-dependiente’. Es una enfermedad que suele aparecer a edades tempranas, incluso en la niñez, de ahí que muchas veces se la conozca como ‘diabetes juvenil’.
  • Diabetes tipo 2. En ella, el páncreas continúa produciendo insulina, pero las células no son capaces de utilizarla de forma eficaz. Es lo que se conoce como ‘resistencia a la insulina’. Este tipo de diabetes representa un auténtico problema de salud pública: lo padecen más del 90% de las personas diabéticas. Se suele presentar en adultos mayores, aunque cada vez debuta en pacientes más jóvenes.

¿Por qué es tan preocupante la diabetes tipo 2?

Una diabetes mal controlada, en la que los niveles de azúcar se mantengan por encima de los niveles adecuados (hiperglucemia crónica), suele dar lugar a complicaciones en otras regiones del cuerpo. Los órganos más afectados son la vista (retinopatía diabética), riñones (nefropatía diabética), extremidades (pie diabético). También afecta a los niveles de colesterol y a la presión arterial; por eso se triplica el riesgo de sufrir ictus e infartos.

El número de personas diabéticas se ha multiplicado por cuatro en los últimos 20 años, y en España ya son más de cinco millones de personas las que padecerían esta enfermedad

Diabetes y Covid-19, una combinación de riesgo

Las personas con diabetes parecen ser más vulnerables a enfermar gravemente cuando se infectan con la covid-19.

  • Las infecciones virales suelen ser más difíciles de tratar en este tipo de pacientes debido a las fluctuaciones en los niveles de glucosa en la sangre. Estas infecciones pueden suponer una merma del control glucémico durante el proceso de enfermedad, y ello puede repercutir en la gravedad de infección.
  • Es frecuente que las personas con diabetes de larga duración y dificultades en el control de su glucemia sufran complicaciones en otros órganos del cuerpo y tengan elevado su riesgo cardiovascular, lo que también compromete una evolución favorable.
  • El sistema inmunitario de las personas con diabetes puede estar más comprometido que en personas sin esta enfermedad. Ello hace más difícil la lucha contra el virus y es posible que el paciente requiera un mayor tiempo para recuperarse.
cómo prevenir la diabetes

¿Cómo podemos prevenirla?

La diabetes tipo 1 no se puede prevenir. En cambio, la de tipo 2 va íntimamente ligada a nuestros hábitos de vida y, por tanto, en nuestra mano está prevenirla. Dos son los principales factores de riego sobre los que tenemos que actuar:

  • Obesidad: “La presencia de obesidad, especialmente la de distribución abdominal, se asocia con un aumento del riesgo de desarrollar una diabetes tipo 2, explicando hasta el 80-90% de los casos de esta patología”, revela la doctora Rebeca Reyes García, del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Torrecárdenas (Almería). “Además, la presencia de obesidad supone un importante obstáculo para el correcto manejo de la diabetes. La fuerte relación entre obesidad y diabetes ha hecho que se desarrolle el término ‘diabesidad’, que intenta reflejar la fuerte interrelación entre estas dos alteraciones”.
  • Sedentarismo: La falta de actividad física es también una de las causas más importantes de diabetes tipo 2. Cada vez hay más evidencia científica sobre la importancia del ejercicio en enfermedades como la diabetes. En este sentido, la doctora María Ballesteros Pomar, coordinadora del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), recuerda que un trabajo presentado en la European Association for the Study of Diabetes (EASD) demuestra que tener una mayor capacidad de ejercicio se asocia con una reducción del 25-33% de la mortalidad por cualquier causa en personas con diabetes tipo 2. “En concreto, el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina, inhibe algunas sustancias proinflamatorias y reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular”, comenta.

¿Y el tratamiento?

Es importante actuar lo antes posible. Lo ideal sería intervenir cuando estamos en pre-diabetes, es decir, con niveles de glucosa elevados, pero no tanto como para que se nos pueda diagnosticar de diabetes. La primera intervención será, como hemos dicho, intentar reducir el exceso de peso y hacer ejercicio físico con regularidad. Para reducir el exceso de peso, la mejor indicación es seguir una dieta mediterránea con alimentos de calidad en vez de procesados. En cuanto a la actividad física, es recomendable hacer ejercicios aeróbicos (caminar, montar en bicicleta, nadar…). Si esto no es suficiente para controlar los niveles de glucosa, es probable que el médico prescriba un tratamiento farmacológico.

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