Menopausia, las cosas claras

Es algo natural (e irremediable) en la vida de todas las mujeres. Sin embargo, para muchas personas, la palabra menopausia sigue siendo sinónimo de fin de la juventud. Una fase vital que merma la autoestima, se rodea de falsos mitos y acaba convirtiéndose en un tabú social. Veamos cómo entrar en ella con naturalidad.

Cómo tratar los síntomas en la menopausia

Según un estudio sobre el climaterio realizado por la firma Intimina, un 36% de las consultadas afirma no sentir miedo al llegar a esta etapa, ya que la considera un proceso natural. Ahora bien, aunque las españolas vivan la menopausia de manera normal, un 69% de ellas asegura que existen suspicacias y que no se habla abiertamente del tema; además, un 14% confiesa haber recibido burlas en algún momento de su vida por esta cuestión.

La cantidad de óvulos de los que dispondrá una mujer a lo largo de su vida viene prefijada desde antes de nacer. Como media, suele tener unas 400 reglas hasta que sus ovarios dejan de ser fértiles y desaparece la menstruación. Para una amplia mayoría, el periodo suele retirarse entre los 46 y los 50 años (así sucede en un 46% de las encuestadas en el estudio de Intimina sobre menopausia), mientras que dos de cada 10 mujeres han alcanzado esta etapa antes de los 45 años. Ahora bien, ¿qué les sucede a las hormonas de la mujer para desencadenar tan temida revuelta? La explicación biológica es sencilla: “El ovario deja su función de glándula productora de hormonas (estradiol, progesterona y hormonas masculinas, como la androstenediona)”, dice la doctora Fulvia Mancini, ginecóloga y directora médica de Clínicas EVA. “Por lo tanto, todos los niveles de hormonas disminuyen en la sangre”.A partir de ahí, se suceden una serie de efectos que, si bien suponen un incordio para muchas mujeres, también es posible aliviarlos.

Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, solo el 1% de las mujeres recibe tratamiento en esta etapa vital cuando lo necesita el 20%, que sufre síntomas que dificultan su calidad de vida

Terapia hormonal sustitutiva, una buena aliada

En España, más de la mitad de las mujeres sufre un empeoramiento de su calidad de vida durante el climaterio, según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia. Sin embargo, solo el 1% de ellas recibe tratamiento para mitigar sus síntomas, cuando lo necesitan el 20%. Esta organización médica lo atribuye a un profundo recelo hacia el consumo de hormonas debido a una mala percepción por parte de las pacientes.

Sin embargo, se ha avanzado mucho en el estudio de estas terapias y en el conocimiento de las mujeres susceptibles de recibirlas, por lo que es muy factible para los especialistas prescribir la más adecuada en cada caso. “Por supuesto que son recomendables las terapias hormonales durante la premenopausia y la menopausia para atenuar los problemas que conlleva”, asegura la ginecóloga Fulvia Mancini. “No es correcto afirmar que su uso aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama”. Los estudios indican que el aumento del riesgo es a partir del sexto año de toma –es decir, los cinco primeros años, no hay un riesgo añadido– y suelen ser cánceres con mejor pronóstico. “Insisto, la terapia hormonal no es un tratamiento agresivo. Si un paciente tiene un problema de tiroides y necesita tomar hormonas tiroideas, nadie dice que se trata de un tratamiento agresivo. Así que, si los ovarios dejan de funcionar y esto conlleva unas alteraciones importantes por la falta de hormonas, el tratamiento sustitutivo es hormonal. No hay diferencia, la diferencia la trae la desinformación”.

Los síntomas de la menopausia serán familiares

  1. Sofocos y sudores nocturnos. Constituyen dos de los síntomas más recurrentes de las mujeres menopáusicas (un 74% de las participantes en el estudio citado asegura padecerlos). La reducción de los estrógenos parece alterar el funcionamiento normal del centro termorregulador del cuerpo, localizado en una zona del cerebro llamada hipotálamo”, matiza la doctora Mancini. “Esto hace que se eleve la temperatura corporal y, a continuación, para intentar disminuirla, se produzca una vasodilatación que se manifiesta como aumento de la temperatura en la piel, enrojecimiento y sudoración, lo que genera el sofoco”. Para mitigarlos, la experta indica que tomar estrógenos, sean de origen farmacológico o vegetal, alivia este síntoma.
  2. El insomnio y una mala calidad del sueño. También pueden convertirse en un problema durante el climaterio (un 42% de las mujeres encuestadas declara padecerlo). “El cerebro está lleno de receptores para los estrógenos, en todas sus áreas, incluso la que controla el sueño. Por eso, la falta de esta hormona deteriora el funcionamiento de esa zona. Además, los sofocos nocturnos empeoran la calidad del descanso ya que, al tenerlos, la mujer se despierta y suele tener problemas para volver a dormirse”, explica la doctora Mancini. De nuevo, la solución pasa por recurrir a una terapia hormonal, farmacológica o natural, siempre prescrita por el médico.
  3. Disminución del deseo sexual. Aquí también tiene algo que ver ese desajuste hormonal que se produce en el climaterio, tal como explica la ginecóloga: “La libido es debida a muchos factores, uno de ellos son los andrógenos, las hormonas masculinas (sobre todo, la testosterona)”.
  4. Sequedad vaginal. Un 49% de mujeres manifiesta sufrir este trastorno, debido, en gran medida, a la caída de producción de estrógeno, la hormona que mantiene los niveles de los flujos naturales, que conservan el recubrimiento de la vagina hidratado. Como consecuencia, algunas afirman tener relaciones sexuales dolorosas (15%), lo que impide mostrar el mismo deseo sexual que antes. Para paliar este trastorno, la ginecóloga apunta a remedios vegetales como la maca andina. Asimismo, se pueden prescribir hormonas masculinas que mejoren el descenso en la libido.
  5. Pérdida de masa ósea. “Los huesos están en un proceso constante de destrucción y formación. La formación es impulsada por los estrógenos. Con la perdida de la función ovárica, prevalece la destrucción de la masa ósea; el resultado es la osteoporosis. En este caso, el médico puede administrar estrógenos o bifosfonatos, fármacos específicos para la pérdida de masa ósea”, apunta la doctora Mancini.
  6. Afecciones en la musculatura pélvica, que ayuda a mantener el control sobre la vejiga y el movimiento intestinal. Según el informe de Intimina, un 39% de mujeres ha perdido fuerza y tono tras alcanzar la menopausia, mientras que un 14% ha notado un deterioro de su uretra, lo que ocasiona pérdidas de orina esporádicas o frecuentes. Los expertos de esta firma de cuidado íntimo femenino proponen reforzar el suelo pélvico mediante los llamados ejercicios de Kegel, que consisten en contraer los músculos hacia arriba y hacia adentro durante unos segundos para tonificarlos.

…Y cambios de humor

El cuerpo femenino experimenta transformaciones en esta etapa de la vida; el estado anímico, también. “Lo de los cambios de humor en la menopausia no es una leyenda. Como ya hemos explicado, el cerebro está lleno de receptores para los estrógenos; al quedarse sin estas hormonas, sus funciones se ven afectadas, de ahí la depresión o el insomnio”, explica la doctora Fulvia Mancini. “Se trata del mismo mecanismo del síndrome premenstrual. Cuando nos tiene que bajar la regla, los niveles estrogénicos en la sangre están al mínimo, por eso algunas mujeres tienen cambios importantes de humor. La menopausia es como tener un síndrome premenstrual permanente. La solución, de nuevo, es el tratamiento hormonal sustitutorio”.

Hacer deporte mejora los síntomas de la menopausia

Consejos para retrasar o aminorar los síntomas de la menopausia

Vivir esta experiencia en positivo depende de los hábitos que llevemos. La directora médica de Clínicas EVA recomienda una serie de ellos:

  1. No fumar. El tabaco produce alteraciones en la vascularización que empeoran los sofocos.
  2. No tomar alcohol. Su consumo también se asocia a un empeoramiento de la calidad del sueño y a un incremento de los sofocos.
  3. Hacer deporte ayuda a regular el sueño, mejora la resistencia ósea, disminuye la incidencia de depresión y de fracturas.
  4. Una alimentación rica en antioxidantes y en vitamina D también ayuda a mejorar la calidad ósea. En general, la obesidad se asocia a un empeoramiento de la calidad de vida, de los síntomas y de los riesgos asociados a la menopausia, así que un estilo de vida sana (siempre es recomendable), pero durante el climaterio más aún.
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