‘Motosharing’: las flotas de motos compartidas se multiplican en las grandes ciudades

El alquiler por minutos de estos vehículos eléctricos gana adeptos. Entre sus ventajas: sostenibilidad, fluidez, ahorro y cero emisiones.

Ventajas del motosharing

Patinetes compartidos, bicicletas, coches… y también motos. El motosharing, o lo que es lo mismo, el alquiler de motos por minutos, es uno de los fenómenos del momento. Al menos, en lo que a movilidad urbana se refiere. Según el informe Global Scootersharing Market Report 2018, elaborado por el Centro de Innovación para la Movilidad y el Cambio Social de Alemania (InnoZ), España es el líder mundial en motosharing, con alrededor de 9.000 motos eléctricas distribuidas en sus principales ciudades. Solo en Madrid circulan más de 4.600 de estas scooters compartidas, lo que convierte a la capital española en la ciudad europea con más motocicletas de este tipo. El informe destaca que esta industria ha aumentado en nuestro país un 498% a lo largo de 2018, y las previsiones apuntan a que este año el negocio seguirá al alza.

Su funcionamiento es muy sencillo. Basta con descargarse la app de la empresa que ofrece el servicio en el móvil, facilitar los datos personales y bancarios, y localizar un vehículo en el mapa de la ciudad a través de la geolocalización. El propio teléfono móvil sirve para desbloquear y arrancar la moto, que se debe coger y dejar dentro del área de cobertura en la que opera cada compañía. Una vez concluido el servicio, podemos aparcar la motocicleta en cualquier lugar para que un nuevo usuario la utilice.

Lo que debes saber antes de alquilar una moto

Condiciones para poder alquilar una moto

Edad y requisitos. Es indispensable haber cumplido los 18 años para poder contratar un servicio de motosharing. Para conducirlas se necesita el carnet B con más de tres años de experiencia o la licencia de motocicleta A1 y ser mayor de edad. Es indispensable haber cumplido los 18 años para poder contratar un servicio de motosharing. Para conducirlas se necesita el carnet B con más de tres años de experiencia o la licencia de motocicleta A1 y ser mayor de edad.

Cómo funciona. Hay que descargarse la app de la compañía que ofrece el servicio en el móvil y registrar el perfil mediante los datos personales y bancarios. La aplicación comprueba que el permiso de conducción está en vigor y a partir de ese momento, el usuario puede consultar en un mapa de la ciudad donde se ubican las motos más cercanas. El vehículo, que cuenta con un casco bajo el asiento, se desbloquea con el mismo móvil. Una vez cubierto el trayecto, se paga el servicio a través de la app.

Velocidad máxima. Dependiendo del modelo, la velocidad de estas motos oscila entre los 45 km/h (ciclomotores de 49 cc) y los 80 km/h, en el caso de las motos de 125 cc.

Tipo de moto. Las flotas de motos compartidas están compuestas por scooters 100% eléctricas. Estas motocicletas urbanas pueden ser de categoría L3 o L1 (equivalentes a 125 o 49 cc, respectivamente). Según el modelo, la autonomía varía y puede alcanzar los 100 kilómetros. Las baterías se van sustituyendo a medida que se gastan, sin retirar las motos.

Los expertos coinciden en que el motosharing conlleva una serie de ventajas y beneficios, sobre todo en las grandes ciudades.

Precios. Las tarifas suelen fijarse en tiempo y oscilan entre los 18 y los 27 céntimos/minuto, según la empresa que ofrece el servicio. El precio, además, puede variar según la franja horaria, el día de la semana y la potencia de la motocicleta (a más cilindrada, más caro). Algunas compañías ofrecen la posibilidad de facturar por bloques de tiempo, con un precio fijo de hasta tres euros por los primeros 20 minutos de viaje, y un euro por cada bloque posterior de 10 minutos. También existen bonos con bloques de minutos, que suelen ofrecer precios más competitivos y salir más rentables.

Ayuda a evitar los atascos. La moto, en sí misma, es un vehículo que descongestiona el tráfico. Aporta movilidad, fluidez y rapidez en las grandes urbes. También favorece la libertad de conducción y aumenta la flexibilidad para desplazarse por las ciudades.

“Cada trayecto permite un ahorro de hasta 100 gramos de CO2 por kilómetro recorrido”

Arturo Pérez de Lucía, Presidente de Aedive

Contribuye a la mejora del medio ambiente. Las flotas de motos compartidas son 100% eléctricas, por lo que no emiten gases contaminantes. “Cada trayecto permite un ahorro de hasta 100 gramos de CO2 por kilómetro recorrido”, calcula Arturo Pérez de Lucía, presidente de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive). Estas scooters también contribuyen a reducir la contaminación acústica, ya que son vehículos silenciosos.

Facilidad de aparcamiento. Circular con estas motos es muy fácil, ya que se pueden estacionar en cualquier lugar de la ciudad en el que la compañía ofrezca el servicio (es el conocido sistema free floating). Además, al generar cero emisiones, pueden moverse sin restricciones por el centro de las grandes ciudades, como, por ejemplo, por Madrid Central.

Menos gasto que un vehículo en propiedad. Ninguna de las empresas de motosharing cobran cuota de alta ni de mantenimiento. El usuario tampoco paga por el seguro de la moto, ya que este recae sobre las empresas, al igual que la carga de las baterías. Por norma general, se paga por minutos usados, pero el precio puede variar en función de la franja horaria o incluso de la velocidad de la moto.

Algunas empresas también facturan por bloques de tiempo (normalmente, de minutos). El precio medio de un trayecto de 20 minutos ronda los 4 euros, según estimaciones del RACE.

Aun así, los especialistas en movilidad urbana advierten que no basta con fomentar o mejorar los modos de transporte más sostenibles, como ocurre con el motosharing. “Hay que combinarlo con medidas de restricción hacia modelos como el vehículo motorizado particular. Esto quiere decir que servicios como el motosharing no lograrán hacer realidad sus beneficios teóricos si no se acompañan de cambios coherentes en el modelo de ciudad y de transporte de los lugares en los que se implanta”, sostiene el ingeniero Miguel Mateos, especialista en planificación del transporte y movilidad sostenible en la consultoría Gea 21.

En su opinión, los servicios de motosharing solo son beneficiosos “si contribuyen a un cambio de modo de transporte desde alternativas menos sostenibles, fundamentalmente el coche o la moto tradicional”. El debate está abierto.

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