Si la dieta no es suficiente, cirugía de la obesidad

Los especialistas aplican, sobre todo, tres procedimientos para conseguir que los pacientes con obesidad de larga duración y complicaciones asociadas, como hipertensión o diabetes, pierdan peso y ganen esperanza y calidad de vida.

cirugía para la obesidad

La epidemia más grave a la que se enfrentan las sociedades de los países más desarrollados del mundo no es la gripe estacional, por muy agresivo que sea el virus que la ocasiona una temporada, ni ninguna otra infección inesperada contra la que se desconozca cómo luchar; la más letal es la obesidad. Afecta a la calidad de vida y predispone a sufrir diabetes, hipertensión arterial, apnea del sueño e hipercolesterolemia. Y lo más grave: aumenta el riesgo cardiovascular y el de sufrir algunos tipos de cáncer, con lo que la posibilidad de muerte prematura se incrementa.

“En el baipás gástrico la mortalidad operatoria es menor que la que existe en una sustitución de cadera. Está por debajo del 0,2%”

Antonio Torres, jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Clínico San Carlos de Madrid

Cuando una persona sufre obesidad desde hace años y, asociada a ella, algunos de los problemas mencionados (diabetes, colesterol alto…), con frecuencia los médicos no pueden controlar estos factores de riesgo con medicación, dieta ni ejercicio físico. ¿Qué se puede hacer entonces? “La cirugía de la obesidad representa la única posibilidad terapéutica efectiva que a largo plazo ha demostrado una reducción en la morbilidad (número de enfermos) y en la mortalidad”, dice de forma concluyente la declaración conjunta que hicieron al respecto en 2015 la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO). La cuestión a dilucidar por los especialistas es cuál de las técnicas resulta más adecuada para cada persona. A continuación reflejamos las características, ventajas e inconvenientes, de las tres más habituales.

Técnica gastrectomía tubular para la obesidad

Gastrectomía tubular o vertical. Entre el 50% y el 60% de los pacientes se operan con este procedimiento. Entra dentro de las intervenciones denominadas restrictivas por reducir de forma drástica la capacidad del estómago. Se corta de arriba a abajo, prescindiendo de la curvatura mayor del órgano, para conseguir que la persona se sacie con menos comida. “Además, se sabe que en la parte superior, el fundus, se produce ghrelina, una hormona que abre el apetito. De manera, que al quitar esa parte del estómago estamos interviniendo sobre un factor hormonal, y eso reduce la ansiedad que tienen los pacientes con malas conductas alimentarias”, explica José Ángel López Baena, especialista en cirugía bariátrica del Hospital Quironsalud de Madrid.

Ventajas. La principal para el paciente es que, si sigue una dieta equilibrada, no necesitará tomar suplementos vitamínicos.

Inconvenientes. El procedimiento es irreversible y, si la persona come de más durante meses, el estómago puede dilatarse algo y conllevar un aumento de peso.

Cirugía para la obesidad mediante baipás gástrico

Baipás gástrico. Es la intervención más antigua, sobre la que se han introducido más mejoras, y con ella se compara cualquier otro método nuevo que pretenda validarse. Se considera una técnica mixta porque, por un lado, se reduce el tamaño del estómago, y por otro, se sortea con un baipás una sección de entre 150 y 200 centímetros del intestino delgado, evitando así que en esa zona se absorban los alimentos. Se define como un método restrictivo-hipoabsortivo (entre el 40% y el 50% del intestino delgado queda inactivo).

Aunque su complejidad técnica es mayor, en manos de equipos quirúrgicos experimentados no entraña un riesgo superior al de otros métodos. Antonio Torres, jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y expresidente de la SECO, aclara que en esta y en las cirugías de la obesidad en general “la mortalidad operatoria es menor que la que existe en una sustitución de cadera, por ejemplo: está por debajo del 0,2%. Se trata de una operación muy segura, entre otras cosas, porque en más del 90% de los casos se hace por cirugía laparoscópica”.

Ventajas. Se trata de un procedimiento reversible. Además, se consigue una pérdida de peso por encima del 50% en la mayoría de los casos y es la técnica más contrastada a largo plazo.

Inconvenientes. La principal desventaja es que el paciente debe tomar suplementos vitamínicos y minerales y realizar controles analíticos y nutricionales de por vida.

Cirugía para la obesidad mediante baipás gástrico tipo sadis

Cruce duodenal tipo SADIS. Este procedimiento suma a una gastrectomía vertical, con la que se limita la capacidad de ingerir comida, un baipás desde el duodeno (parte del intestino delgado que sigue al estómago) hasta la mitad del tubo digestivo. De esta manera la superficie que queda disponible para absorber alimentos se reduce de los cinco o seis metros habituales a un máximo de tres metros. Ideada en el Hospital Clínico San Carlos, es una adaptación de otro método, el cruce duodenal clásico, y por su mayor complejidad solo la ejecutan los cirujanos más experimentados.

De todas las intervenciones, es en la que menor absorción de alimentos se registra, por eso los médicos la definen como hipoabsortiva. Antonio Torres señala que está indicada “cuando el paciente tiene un peso muy elevado, presenta muchas complicaciones metabólicas (diabetes, hipertensión, apnea del sueño…) o cuando fallan otras técnicas, fundamentalmente la gastrectomía vertical”.

Ventajas. A largo plazo, los pacientes pueden comer una cantidad de alimentos casi normal y que es el procedimiento más eficaz en la pérdida de peso y en su mantenimiento.

Inconvenientes. Entre el 2% y el 5% de los pacientes registran problemas nutricionales aunque sigan una dieta equilibrada.

El método Apollo, una alternativa en evaluación

Además de la cirugía, hay otras opciones para reducir la capacidad del estómago, como el método Apollo. El procedimiento se aplica por vía endoscópica, introduciendo un tubo a través de la boca, para cerrar con puntos la parte de la curvatura mayor del estómago y reducir su volumen. De esta manera, se consigue que el paciente se sacie con la comida que cabe en un plato de postre. La técnica se aplica con anestesia y dura entre 50 y 80 minutos. Sin embargo, la SECO puntualiza que este procedimiento “se encuentra bajo supervisión clínica”. Es un método menos agresivo que la cirugía, pero, como apunta López Baena, “los puntos que se aplican son de menos consistencia y fracasan con más frecuencia. Si se llena mucho el estómago y el paciente se extralimita en las ingestas, lo normal es que fallen”. En todo caso, los especialistas no consideran esta opción una técnica definitiva. “Puede emplearse en una persona que tenga que perder entre 10 y 15 kilos como paso previo a otra intervención”, explica Antonio Torres.

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