Cambios que experimenta tu cuerpo durante el embarazo

Todo el cuerpo de la mujer experimenta una metamorfosis en el embarazo, desde el tamaño de sus órganos internos a la pigmentación de su piel, desde sus genitales al bombeo de su corazón. Así es el proceso.

Cambios mujeres embarazo

Pocos procesos fisiológicos hay tan fascinantes y complejos como un embarazo. A lo largo de nueve meses, el cuerpo de la mujer se somete a una infinidad de cambios que le permiten adaptarse al crecimiento, desarrollo y maduración de un bebé, así como prepararse para darle alimento durante y después de la gestación. En este proceso, la futura madre va a estar acompañada y asesorada por su ginecólogo, pero también, y muy especialmente, por su matrona, que será un apoyo fundamental. 

María Ángeles Rodríguez Rozalén, directora de Los Consejos de tu Matrona (Asociación Española de Matronas), una práctica guía sobre el embarazo y los primeros meses del bebé, nos habla de la importancia de “conocer estos cambios y saber por qué se producen: así se sobrellevan mejor y se evitan preocupaciones innecesarias”. 

Recupera tu figura

Cómo recuperar figurar tras el parto

Tras el parto, tu cuerpo va regresando poco a poco al punto de partida, pero necesita de cierta ayuda de tu parte. No se trata solo de intentar volver al peso inicial, sino de tonificar y recuperar la firmeza de músculos y tejidos. Para ello, tus aliados serán una dieta sana y ejercicio físico que facilite, con cuidado, tu recuperación.

  • En el parto se pierden como media unos cinco o seis kilos (el peso del bebé, la placenta y el líquido amniótico). La retención de líquidos irá desapareciendo, pero con toda probabilidad quedarán algunos kilitos por eliminar.
  • Es el momento de cuidar la alimentación, pero teniendo en cuenta las necesidades energéticas de la lactancia. El sentido común nos dice que la ideal es una dieta mediterránea sana, pero para reforzarte y conseguir pautas saludables te vendrá bien ayuda profesional, como la prestada por la app Nootric. En cualquier caso, el secreto es elegir comida real, evitando azúcares refinados, grasas trans y alimentos ultraprocesados 
  • Más allá de perder los kilos ganados en el embarazo, se trata de recuperar la silueta y de volver a tener un cuerpo tonificado. Ahí es donde entra el ejercicio, pero, antes de pensar en volver al gimnasio o de hacer abdominales por tu cuenta, consulta a un profesional sanitario para que evalúe cómo están tu suelo pélvico y tu abdomen. 
  • Si todo está correcto, puedes comenzar a hacer gimnasia abdominal hipopresiva, pero en las primeras semanas, tutelada por tu fisioterapeuta o tu matrona.
  • Caminar, hacer bicicleta o nadar son ejercicios de muy bajo impacto, por lo que están indicados en esta etapa. 
  • Tras el parto, es habitual que se hayan quedado separados los músculos rectos del abdomen. Es la diástasis abdominal, la culpable de esa barriguita que no se logra eliminar ni con dieta ni con la gimnasia convencional. Para revertirla, toca recurrir a ejercicios de abdominales específicos, dirigidos por alguien experto en rehabilitación post parto. 

Cambios durante el primer trimestre

En general, los cambios físicos son imperceptibles y los síntomas a menudo se asemejan al vaivén habitual del síndrome premenstrual. Lo más desalentador suelen ser las náuseas y vómitos. 

  • En esta etapa, el cuello del útero se cierra con una sustancia llamada ‘moco cervical’, imprescindible para evitar que bacterias u otros organismos patógenos puedan entrar y hacer daño a tu hijo. Es probable que percibas más flujo de lo habitual y, si sientes picores o cambios de color, consúltalo: puede indicar que tienes una infección. 
  • Es bastante probable que notes cambios en tus mamas: se vuelven más sensibles (puede que te moleste el roce del sujetador), suelen aumentar de tamaño y hacerse más turgentes. Están comenzando a crecer y preparándose para la lactancia. 

El síntoma más molesto en estos primeros meses suele ser el malestar digestivo: vómitos y náuseas amargan los despertares, y la responsable es la hormona HCG. En el caso de que sean tan frecuentes que te impidan comer y beber, consúltalo con tu matrona o ginecólogo, ya que puede que se trate de una complicación que se debe

Cambios durante el segundo trimestre

Los cambios en tu cuerpo son ya evidentes y comienzas a sentir en tu interior los movimientos de tu hijo. Eso sí, dentro todo se está recolocando y puede que vayan apareciendo las molestias físicas. 

  • El útero va aumentando de tamaño y sale de la pelvis, y puedes comenzar a notar molestias en la vulva si estás durante mucho tiempo de pie o si sufres problemas vasculares. Es importante que lo comentes con tu médico, así evitarás el riesgo de desarrollar varices vulvares.
  • Como consecuencia del mayor tamaño del útero, tus órganos internos deberán recolocarse y dejarle espacio. Ese desplazamiento de estómago e intestinos puede ir acompañado de molestias digestivas, circulatorias… 
  • Es el momento de dedicarle más tiempo a la piel y procurar que aumente su elasticidad, pues será la mejor forma de evitar las estrías (es cierto que hay pieles más agradecidas que otras). Puedes utilizar cremas específicas, pero la clave está en evitar cambios bruscos de peso. 
  • Los cambios de pigmentación en algunas zonas también pueden sorprenderte. Es normal que las areolas mamarias se oscurezcan y que aparezca la línea alba, esa rayita oscura que va desde el ombligo al pubis. Cuidado con la cara y el sol: a menudo salen manchas (cloasma) y, aunque suelen desaparecer tras el parto, es preferible que lo evites mediante el uso habitual de protector solar.

Cambios durante el tercer trimestre

Es la etapa en la que el bebé aumenta realmente de tamaño y, en consecuencia, todos tus órganos interiores van a tener que comprimirse. Puede ser molesto en ocasiones, pero, al mismo tiempo, sentir los movimientos de tu hijo compensa los inconvenientes

  • A medida que se acerca el momento del parto, el estómago se va quedando sin espacio, lo que suele provocar pesadez, malas digestiones, ardor… Procura comer más a menudo pequeñas cantidades y evita los alimentos picantes o grasientos, así como las bebidas gaseosas.
  • También los pulmones deben replegarse. El útero, cada vez más grande, puede llegar a rozar las costillas y el pulmón ya no puede henchirse como antes para llenarse de oxígeno. Hay que tomárselo con calma, y puede ser interesante que preguntes a tu matrona técnicas de respiración
  • Si por arriba el útero desplaza a los pulmones y al estómago, por abajo presiona sobre la vejiga y sobre el recto. No te extrañe si debes orinar con más frecuencia que antes, o que presentes un cuadro de estreñimiento. Coméntalo en la consulta para vigilar la aparición de infecciones urinarias y de hemorroides. 
  • Te notarás más cansada. No solo porque pesas más y estás más torpe, sino porque tu corazón necesita bombear más sangre para poder alimentar a tu hijo. Y, además, es muy fácil que se te hinchen los pies; si es así, vigila tu tensión, reduce la ingesta de sal y evita mantenerte mucho tiempo en la misma posición. 
  • Tus mamas han aumentado de tamaño y es posible que, en el último mes, empiecen a secretar calostro, un líquido espeso lleno de nutrientes y defensas. 
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