Yoga y pilates: frutos comunes, raíces distintas

No confundamos. La meditación y el autoconocimiento son la base del yoga; el ejercicio terapéutico, el fundamento del pilates. Disciplinas diferentes pero que a menudo actúan como vasos comunicantes.

Diferencia entre yoga y pilates

Ambas disciplinas han trascendido a las modas. Y ambas tienen sus propios feligreses. El retrato robot del practicante de yoga, por ejemplo, es el de una mujer de 35-40 años que huye del ejercicio físico más vigoroso y del ambiente de los gimnasios “y que, además, se preocupa de otros aspectos de la salud como la alimentación y el desarrollo personal”, cuenta Carlos Hernández Delgado, fisioterapeuta y codirector del estudio Pilates Lab, centro de formación de profesionales de Pilates.

El yoga, por su parte, es una técnica milenaria de la cultura hindú que nos prepara para la práctica de la meditación, convirtiéndose en un camino de autoconocimiento e incluso en toda una filosofía de vida. Según Carlos Hernández Delgado, el yoga occidental proviene del yoga clásico o Raja Yoga y de su versión moderna: el Hatha Yoga. “Es conocido sobre todo por sus asanas o posiciones corporales. Se trata de un sistema de posturas físicas cuyo propósito es lograr que el cuerpo y la mente alcancen un estado óptimo para la meditación. La práctica de asanas genera serenidad física y mental, de tal forma que un yogi pueda sentarse durante horas en una postura de meditación sin sufrir fatiga o inquietud”.

“Son totalmente compatibles, incluso diría que la práctica previa de pilates ayuda a realizar mejor las posturas de yoga”

Carlos Hernández Delgado, fisioterapeuta y codirector del estudio Pilates Lab

El método pilates, diseñado por Joseph H. Pilates, arranca, sin embargo, a mediados del siglo pasado con más componente de carácter físico. Su creador, procedente del campo deportivo, terminó de definir el sistema en Nueva York con una extensa clientela procedente del mundo de la danza.

Consejos para todo principiante

Máquinas para hacer pilates

“Hoy en día”, afirma Carlos Hernández Delgado, “tanto el yoga como el pilates no son formaciones regladas”. Por lo tanto, es muy importante informarse bien a la hora de elegir un curso. “Incluso muchos cursos de pilates dirigidos a la rehabilitación de lesiones ya se imparten en las facultades de fisioterapia”. Un buen profesional de ambas disciplinas debe contar con práctica personal de años y con amplios conocimientos anatómicos y fisiológicos del cuerpo humano. “Como alumno, si te vas a iniciar en la práctica de cualquiera de las dos disciplinas, es importante acudir a centros especializados con grupos reducidos, donde las clases sean impartidas por maestros que reúnan esta condiciones”, aconseja el experto.

“Normalmente, la persona que se acerca al pilates es porque no termina de ver claro el aspecto filosófico del yoga, como si de un ritual sectario se tratara. O porque cree que no será capaz de estar tranquilo durante la relajación o la meditación”, afirma Hernández Delgado.

¿Son, por tanto, disciplinas excluyentes? Para este conocedor de ambos campos, nada más lejos de la realidad. “Son totalmente compatibles, incluso diría que la práctica previa de pilates ayuda a realizar mejor las posturas de yoga, ya que en las clases de pilates se insiste mucho en la toma de conciencia del esquema corporal y de la técnica de ejecución. ¿Por qué decantarse por una cuando pueden practicarse las dos?”.

El método pilates es, para Hernández Delgado, una técnica enormemente completa. “Por encima de la ganancia de fuerza y flexibilidad, que al final es lo que busca cualquier método de entrenamiento, resaltaría la importancia de la ejecución de la técnica correcta y la insistencia en la toma de consciencia para adquirir un buen esquema corporal y, por lo tanto, mejorar la postura”. De ahí que el pilates se enmarque también dentro de las técnicas de cultivo de cuerpo y mente, por la importancia de la concentración durante la práctica de los ejercicios.

Como regla general, el principiante en yoga es atraído por la idea del trabajo de la espiritualidad y la relajación. “Creen que físicamente no será tan exigente como otras disciplinas. Sin embargo, aunque el yoga se adapta completamente a cada persona, las posturas o asanas pueden llegar a ser muy exigentes”. En otras palabras: cuestión de niveles.

El yoga es un sistema muy adaptativo. Hay, por ejemplo, yoga para mujeres embarazadas o yoga restaurativo, de carácter más suave y terapéutico… Clases que, según este especialista, no se orientan tanto a los estilos propios del yoga como Hatha, Vinyasa o Ashtanga. “Si hablamos de este tipo de poblaciones especiales, como embarazadas, personas mayores u otras con alguna lesión, conviene que trabajen en grupos muy reducidos o en clases específicas para cada tipo”.

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