Trucos para que un niño de 4 años coma verdura y pescado

¿Se le hacen bola? Con los niños tantas horas metidos en casa se ha hecho evidente sus reticencias a comer verduras o pescado. Con estos consejos de nutricionista será más fácil introducir en casa dietas saludables para niños.

Trucos niños verduras

Casi la mitad de los niños españoles no come verdura a diario, según un informe de Eroski Consumer. El 44% de los pequeños del mundo no consumen frutas ni verduras, alerta un documento de 2019 de Unicef. Denuncia, además, que las comunidades están dejando atrás “las dietas tradicionales, a menudo más sanas, en favor de las dietas modernas”, escasas en “granos enteros, frutas, nueces y semillas, verduras y ácidos grasos omega-3”. En diez años, el consumo de pescado en los hogares españoles ha descendido un 19%, informa la Confederación Española de Pesca (CEPESCA). Parece una contradicción que en tiempos de culto al cuerpo, aún se descuide la comida saludable para niños.

«Para que un niño pequeño disfrute con un nuevo alimento que comenzó no gustándole demasiado ha de probarlo entre 12 y 14 veces»

Roberto Cabo, dietista-nutricionista

Dichas carencias contradicen la recomendación del Ministerio de Sanidad, que en su Estrategia NAOS refiere que “debe ser estimulado el consumo de pescado, y muy especialmente el llamado pescado azul (pescado graso), como sardina, caballa, boquerón, etc.” y que “conviene acostumbrar a los niños a consumir hortalizas y verduras como plato base y como guarnición de platos de carne, pescado y huevos”. Más precisas son las Sociedades Canarias de Pediatría, que en su Programa PIPO (Programa de Intervención para la Prevención de la Obesidad Infantil) sostienen que los niños deben comer pescado “cuatro veces por semana” y que las verduras y hortalizas tieen que formar parte “todos los días en los almuerzos y cenas” de los niños, estableciendo un mínimo de una ración de verdura fresca cada día.

El proverbial rechazo de los niños a las verduras tiene un origen genético, como explicó Francisco J. Sánchez Muniz, catedrático de Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, a El País: llevamos en nuestros genes el temor ancestral a que las hierbas nos envenenen, lo que identificamos con el amargor de los alcaloides de muchas verduras; eso “explica que la sensibilidad al amargo sea elevada en todas las personas”. Pero hay formas de introducir en casa una dieta saludable para niños que incluya pescados y verduras.

Conseguir que los niños coman pescados y verduras

Predicar con el ejemplo

Dado que esa resistencia se produce también en adultos, es lógico deducir que los niños no van a tomar verduras o pescados si no lo hacen sus padres. Por tanto, un primer truco para que los pequeños se aficionen a los productos verdes y del mar es predicar con el ejemplo. “Los niños son monitos de imitar”, dice Roberto Cabo, dietista-nutricionista y director de ALEA Consulta Dietética. “No habrá mejor forma de enseñar a tu hijo que mostrándole que en su entorno más cercano (madres, padres, abuelos, hermanos, tíos…) lo normal es que las comidas y cenas tengan una buena proporción de verduras y pescados. Y que, como postre, como almuerzo a media mañana y como merienda se tome una pieza de fruta (entera, no en zumo)”.

No todos los pescados valen

En octubre de 2019, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) actualizó sus recomendaciones sobre el consumo de pescado en niños, por el alto contenido en mercurio de algunas especies. Este elemento “afecta al sistema nervioso central en desarrollo, de ahí que el feto y los niños más pequeños sean los más sensibles a este metal. También se han observado efectos sobre la ganancia de peso corporal, la función locomotora y la función auditiva”, advierten desde el Ministerio de Sanidad. Está presente con valores más altos en depredadores como pez espada/emperador, tiburón, atún rojo o lucio, por lo que AESAN recomienda a “mujeres embarazadas, que planeen llegar a estarlo o en período de lactancia y niños hasta 10 años [la recomendación anterior llegaba solo hasta los 3], evitar el consumo de esas cuatro especies”.

Implicar a nuestros hijos

Una segunda sugerencia sería animar a nuestros hijos a que participen en la compra y elaboración de las comidas. “A la hora de ir al mercado podemos pedirles que sean ellos mismos quienes elijan esos alimentos”, explica Roberto Cabo. “Será una manera de darles responsabilidad y con ello aceptarán mejor que toda la familia los incluya en su alimentación. Lo mismo a la hora de prepararlos: a partir de los 3-4 años pueden usar un pelador y familiarizarse con zanahorias, calabacines o pepinos”.

¡Arriba la creatividad!

Lo ven todo como un juego, de modo que emplatados aburridos no serán de gran ayuda si queremos implantar comida saludable para niños. Hay vida más allá del clásico puré de verduras. “Por poner un ejemplo: cuando la gente piensa en «coliflor», la imagina hervida y poco más. Pero hay mil maneras de tomar esa (y cualquier otra) verdura”, dice el experto, que aporta además recetas para niños: “Se pueden preparar las ramitas como si fuesen alitas de pollo. O triturarla y hacer una base de pizza. O incluso preparar unos nuggets de coliflor al horno fantásticos”, propone. Imaginación al poder.

No rendirse nunca

¡Qué vamos a contar, papá o a mamá, en lo relativo a la paciencia con los hijos! A la hora de arraigar hábitos en la dieta sana, también conviene perseverar. “Cuando un niño comienza a probar nuevos alimentos es completamente normal que le cueste cogerles el gusto”, señala Cabo. “Son sabores nuevos y muy diferentes a los de su alimentación hasta ese momento. Los estudios indican que para que un niño pequeño disfrute con un nuevo alimento que comenzó no gustándole demasiado ha de probarlo entre 12 y 14 veces. Es el tiempo que su paladar tarda en acostumbrarse y disfrutar del nuevo sabor”. Así que nada de tirar la toalla, poner en práctica los anteriores consejos y armarnos de paciencia con el brécol o las acelgas.

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