Estrategias para mejorar la salud financiera

La salud financiera es un concepto íntimamente relacionado con el bienestar y, como tal, realizar una correcta gestión del dinero es uno de los aspectos que más nos preocupan, tanto a nivel personal como empresarial.

Entre las estrategias para mejorar la salud financiera no puede faltar contar con una buena formación financiera, pedir orientación a especialistas en caso necesario, mantener una visión global de nuestra economía y tener claras las metas hacia las cuales nos dirigimos.

plan financiero

La salud financiera es un concepto íntimamente relacionado con el bienestar y, como tal, realizar una correcta gestión del dinero es uno de los aspectos que más nos preocupan, tanto a nivel personal como empresarial. 

Entre las estrategias para mejorar la salud financiera no puede faltar contar con una buena formación financiera, pedir orientación a especialistas en caso necesario, mantener una visión global de nuestra economía y tener claras las metas hacia las cuales nos dirigimos.

¿Qué es la salud financiera?

La salud financiera es el bienestar alcanzado a través de una óptima gestión de los recursos económicos, lo que se refiere tanto a las personas que quieren ver saneada su economía a nivel personal, como quienes persiguen expectativas de futuro a través de su negocio. 

Para tener un control sobre nuestra salud financiera hay que tener una visión global de cuatro aspectos: nuestra capacidad para gestionar los ingresos y controlar los gastos, la liquidez que tenemos para pagar las facturas, nuestro nivel de deuda sostenible y la planificación que vamos a seguir para conseguir nuestras metas a largo plazo.

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¿Cómo se mide la salud financiera de una persona?

Quizá te estés preguntando qué es la salud financiera de una persona. Es, simplemente, la posibilidad de vivir desahogadamente y tener la seguridad de que se podrán hacer frente a los imprevistos económicos. Algo aparentemente sencillo, pero que implica crear, rentabilizar y disfrutar de los ahorros.

En general, se considera que una persona cuenta con una buena salud financiera si cumple la mayoría de estos indicadores:

  • Gasta menos de lo que gana y es capaz de planificar los gastos futuros.
  • Puede pagar todas sus facturas a tiempo y tiene un nivel de deuda sostenible.
  • Posee tanto liquidez como ahorros o activos a largo plazo.
  • Cuenta con un historial crediticio saludable. 

Para tener una buena salud financiera es importante contar con ingresos suficientes y frecuentes, lo que permite gestionar correctamente el día a día, ahorrar, estar preparado para imprevistos y planificar el futuro.

Salud financiera de una empresa

Para gestionar la salud financiera de una empresa hace falta conocer en qué punto se encuentra el negocio. Para ello, el empresario debe contestar a las siguientes cuestiones:

  • Liquidez del negocio: es la cantidad de efectivo y los activos que pueden convertirse a su vez en efectivo, satisfaciendo de esta manera la deuda a corto plazo.
  • Solvencia: es la capacidad que tiene una empresa de cumplir con sus obligaciones de deuda. Si la relación entre deuda y capital es baja, la compañía presenta una buena salud financiera.
  • Eficiencia operativa: la mide el indicador denominado margen operativo, que muestra el porcentaje que supone el beneficio antes de intereses e impuestos sobre el total de ventas. Las empresas consolidadas y que cuentan con una buena salud financiera cuentan con un mayor margen operativo.
  • Rentabilidad: es habitual que cuando una empresa comienza no sea tan rentable como sería de esperar, pero es una situación que, revocada en el tiempo, permite a la compañía consolidarse y expandirse. El indicador que mide este parámetro es el margen neto, que indica la relación entre las ganancias y los ingresos totales.

¿Cómo hacer un plan financiero para una empresa?

Muchas personas tienen dudas sobre cómo hacer un plan financiero. No es difícil, pero requiere un estudio exhaustivo de diferentes factores, entre los que no pueden faltar los siguientes:

  • Plan de inversiones: especialmente importante cuando ponemos un negocio en marcha.
  • Balance: permite analizar la salud financiera de la empresa en un momento determinado.
  • Previsión de pérdidas y ganancias: incluirá aspectos como el volumen de ventas, costes o ingresos necesarios, además de previsiones de inversión y financiación. 
  • Plan de tesorería: conociendo las salidas y entradas de dinero durante un tiempo determinado podremos conocer la situación de liquidez del proyecto y si es necesaria la financiación externa.

El plan financiero resulta necesario tanto para los emprendedores que quieren poner en marcha un negocio como para los empresarios que quieren consolidar y hacer crecer su empresa. En cualquier caso, tener un control de nuestra economía, incluso a nivel personal, nos permite dirigirnos hacia el futuro que hemos imaginado

A la hora de iniciarse en el ahorro o rentabilizar al máximo nuestro dinero, existen diferentes planes de ahorro e inversión, con distintas soluciones para crear, rentabilizar y disfrutar de los ahorros. Todos ellos adaptados a los nuevos tiempos y con la orientación de expertos financieros que te permitirán tener una sólida salud financiera.

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