Navidades: vacaciones… y deberes

Las vacaciones navideñas constituyen un buen momento para que los pequeños de la casa recarguen pilas y desconecten de la rutina escolar. Son días de ocio y descanso, pero también de lectura y deberes. ¿Cómo hacer para compaginar todo?

Cómo descasar y compaginar deberes en vacaciones

Las fiestas de Navidad constituyen uno de los momentos más esperados del año por millones de niños, que aprovechan estas vacaciones para desconectar de las obligaciones escolares, jugar y disfrutar de unos días en familia. El ocio y el descanso es la tónica general de estas semanas navideñas, aunque no hay que olvidar que el colegio continúa al concluir las fiestas y que no está de más dedicar algo de tiempo a mantener ciertos hábitos de estudio. Pero siempre con una máxima: los deberes deben estar ajustados siempre a la edad y al nivel de los niños. 

“Lo suyo es que, en navidades, los peques desconecten de la rutina y descansen”, reflexiona la psicóloga Silvia Álava. “Pero siempre podemos aprender, también en vacaciones, porque el cerebro no distingue entre días festivos o lectivos. La curiosidad es la emoción que más nos va a acompañar en el aprendizaje, y podemos aprovechar estos días para ahondar en los elementos de mayor curiosidad que tenga el niño”. 

Para esta especialista, compaginar navidad y deberes es algo positivo para los menores, siempre que haya que reforzar determinadas áreas de conocimiento o para ayudar a los niños que se hayan podido quedar descolgados en algunas materias durante el curso. Si no es el caso, apunta Álava, hacer deberes porque sí carece de sentido. 

Una hora como tope

En su opinión, un alumno de Primaria no debería dedicar más de una hora al día a las tareas escolares durante estas fiestas navideñas. “Hay que incidir, sobre todo, en la lectura y en la escritura. Conviene sacar un ratito cada día para automatizar esos hábitos, pero no es necesario enfocarlo como si fueran deberes, sino como un juego: escribimos la carta a los reyes magos, leemos un cuento y hablamos sobre la historia… Así fomentamos con los pequeños la importancia que tiene el hecho de saber leer y escribir”, apunta la autora del libro Queremos hijos felices. Por ejemplo, podemos compartir tiempos de lectura en familia: todos, adultos y pequeños, se juntan en el salón y los niños ven cómo sus padres leen un libro. “De esa manera promocionamos la lectura sin que resulte algo tedioso, y la actividad sirve para huir del aburrimiento y la obligación”, señala.

La importancia de hacer deberes

“Hay que incidir, sobre todo, en la lectura y en la escritura. Conviene sacar un ratito cada día para automatizar esos hábitos, pero no es necesario enfocarlo como si fueran deberes, sino como un juego»

Silvia Álava, psicóloga

…Y días de descanso total

En cualquier caso, es importante respetar el descanso absoluto los días que son propiamente festivos (Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes). Para el resto de fechas, un buen método que evita agobiar al niño es dedicar un máximo de una hora a los deberes por la mañana, después de desayunar. Así le quedará por delante todo el día libre para jugar y descansar. La cosa cambia en el caso de los alumnos de secundaria, porque después de vacaciones suele haber exámenes y el nivel de exigencia académica es mayor en estos cursos. La psicóloga remarca que resulta crucial inculcar a los niños desde el principio que primero va la obligación y luego el ocio, pero “no porque queramos ser los padres más estrictos del mundo, sino porque es lo que marca la sociedad”. 

Unas cifras para reflexionar

Los alumnos españoles dedican 6,5 horas a la semana a deberes escolares, según el informe PISA 2012. Los alumnos de Shanghái (13,8 horas), Rusia (9,7 horas), Singapur (9,4 horas) y Kazajstán (8,8 horas) son los que invierten más tiempo en las tareas fuera del horario escolar. La media en los países de la OCDE es de 5 horas de deberes semanales.

Otra encuesta realizada en 2016 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa a España como uno de los países donde los niños (34%) y las niñas (25%) desde los 11 años de edad se sienten más presionados por las tareas escolares. 

Las fiestas de Navidad constituyen uno de los momentos más esperados del año por millones de niños, que aprovechan estas vacaciones para desconectar de las obligaciones escolares, jugar y disfrutar de unos días en familia. El ocio y el descanso es la tónica general de estas semanas navideñas, aunque no hay que olvidar que el colegio continúa al concluir las fiestas y que no está de más dedicar algo de tiempo a mantener ciertos hábitos de estudio. Pero siempre con una máxima: los deberes deben estar ajustados siempre a la edad y al nivel de los niños. 

“Lo suyo es que, en navidades, los peques desconecten de la rutina y descansen”, reflexiona la psicóloga Silvia Álava. “Pero siempre podemos aprender, también en vacaciones, porque el cerebro no distingue entre días festivos o lectivos. La curiosidad es la emoción que más nos va a acompañar en el aprendizaje, y podemos aprovechar estos días para ahondar en los elementos de mayor curiosidad que tenga el niño”. 

Para esta especialista, compaginar navidad y deberes es algo positivo para los menores, siempre que haya que reforzar determinadas áreas de conocimiento o para ayudar a los niños que se hayan podido quedar descolgados en algunas materias durante el curso. Si no es el caso, apunta Álava, hacer deberes porque sí carece de sentido. 

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