Cómo cuidar a perros y gatos de las razas más delicadas

Las apariencias engañan. Perros de presencia contundente y gatos con fama de resistentes resultan no serlo tanto. Hemos acudido a dos expertas para que nos revelen los secretos de su historial clínico.

gato en veterinario

Una cosa es lo que pone en los libros y otra, bien distinta, el escenario que se encuentran los veterinarios en su día a día. María Gasca Escorial y María Delgado, profesionales del Hospital Veterinario Parque Berlín, en Madrid, no necesitan pensar cuando se les pregunta por especies frágiles. El bulldog francés, el labrador y el pastor alemán son los que más visitan su centro por las patologías que presentan.

Entre los gatos, el siamés, el maine coon y el persa encabezan el ranking de los más frecuentes. Las veterinarias explican las características de cada uno de ellos, qué enfermedades suelen presentar y sus tratamientos más certeros. Sin duda, factores a tener en cuenta a la hora de escoger la raza de nuestros mejores amigos.

perro sobre sofá

Bulldog Francés

Se trata de una raza predispuesta a sufrir el síndrome braquiocefálico. Su estructura morfológica les proporciona muchos problemas respiratorios, sobre todo en las vías altas. Tienen una respiración ruidosa, ya que fuerzan su anatomía para meter más aire en sus pulmones, y una alta sensibilidad a los golpes de calor. Entre las patologías más comunes figura la hipoxia o disminución de la cantidad de oxígeno en la sangre. Si no se resuelve en poco tiempo acaban padeciendo un fenómeno de cianosis: las mucosas del animal se ponen azules por la falta de llegada de oxígeno a los diferentes órganos. Por otro lado, al tener dificultad respiratoria, generalmente son animales intolerantes al ejercicio. Por último, especialmente en las situaciones de estrés, es probable que la tráquea se les colapse.

Tratamiento recomendado. Aunque no siempre está indicado, las veterinarias recomiendan la extirpación de parte del tejido de las narinas y cortar el paladar blando. De este modo, el diámetro de la entrada de aire se magnifica, aumentado proporcionalmente la cantidad introducida en el interior del animal.

Perro tumbado en césped

Labrador

Al ser un animal de  30 kg –como míninmo– suele sufrir displasia de la articulación coxo-femoral (cadera) y del codo. Se trata de una enfermedad degenerativa, y consiste en una separación y aplanamiento de la cabeza del fémur y acetábulo (orificio donde debe estar insertado la cabeza del fémur). Una de sus primeras consecuencias es la laxitud de los ligamentos. También suelen aparecer osteofitos (creación de hueso nuevo), lo que suele producir dolor. Estos problemas suelen desembocar en una artritis de la cadera.

Tratamiento recomendado. Las especialistas del hospital veterinario Parque Berlín recomiendan la administración de antiinflamatorios y, de forma rutinaria,  condroprotectores, es decir fármacos protectores de la articulación.

pastor alemán sentado

Pastor alemán

Suelen sufrir problemas en las glándulas anales, las denominadas fístulas peri-anales o peri-rectales o forunculosis. Sus síntomas principales son el tenesmo (dificultad para defecar), disquecia (inflamación e irritación del ano lo cual produce dolor a la defecación), heces diarreicas, lamidos continuos de la zona (lo que desemboca en una irritación), y lo más característico, un olor muy desagradable. Tras tanto lamido, aparte de la irritación, se suelen producir úlceras y predisposición a sufrir sangrados. El origen de la enfermedad no se conoce, pero se sospecha que es inmunológico.

Tratamiento recomendado. Se basa en inmunomoduladores como la ciclosporina (utilizado en la terapia oncológica), aunque desgraciadamente se trata de un tratamiento de control, no de curación. Además, según Gasca Escorial y María Delgado, existe un tratamiento quirúrgico con láser complementario al farmacológico.

Gato siamés

Siamés

Esta raza felina es conocida en todo el planeta por su capa de pelo degradada, de beis a marrón chocolate. En el ámbito veterinario, en cambio, se la conoce más por sus problemas de gingivoestomatitis (inflamación de encías y cavidad bucal). Se trata de un proceso inflamatorio crónico que cursa con una gingivitis (inflamación de las encías), glositis (inflamación de la lengua), ulceraciones, halitosis, disminución del apetito a causa del dolor… Su origen no está completamente claro, pero se sospecha que ocurre por una alteración en el sistema inmunológico por diferentes enfermedades infecciosas de tipo oral, provocadas por un virus.

Tratamiento recomendado. La primera opción es la limpieza e higiene bucal, con diferentes instrumentos. Una segunda vía es la extracción de las piezas dentarias. Las veterinarias insisten en que una buena dieta con los nutrientes necesarios para mejorar el sistema inmune disminuye la aparición de estos síntomas y evita que estén predispuestos a mas infecciones víricas y bacterianas.

gato tumbado

Maine coon

Suelen sufrir de una patología del corazón, denominada cardiomiopatía hipertrófica felina, que consiste en un aumento del tamaño de sus células musculares. Como el crecimiento es concéntrico, es decir, hacia dentro, produce una disminución del espacio de las diferentes cámaras de órgano, especialmente del ventrículo izquierdo, lo que reduce la cantidad de sangre que puede bombear en cada latido. Tiene varios grados, desde el subclínico (no presentan ningún síntoma) hasta el más grave, con muerte súbita. Su diagnóstico más sensible se obtiene con una ecocardiografía.

Tratamiento recomendado. Está sujeto a las dos consecuencias principales de esta enfermedad: insuficiencia cardiaca congestiva y un tromboembolismo. Consiste en utilizar beta-bloqueantes para reducir la frecuencia cardiaca.

gato sobre sillon

Persa

Es conocido como el Bulldog Francés de los felinos. Sufre todo tipo de alteraciones en muchos órganos, pero es recurrente la poliquistosis renal: aparecen pequeños quistes a nivel de los riñones que se van agrandando poco a poco con el tiempo. Desgraciadamente es una enfermedad dominante que padecen el 40% de los persas. Los síntomas al inicio de la enfermedad suelen ser muy sutiles e inespecíficos, por lo que su diagnóstico no es sencillo. Con el paso del tiempo y con el crecimiento de los quistes, aparecen síntomas como pérdida de peso, poliuria (aumento de la cantidad de orina), polidipsia (aumento de la ingesta de agua), apatía, pelo menos brillante… el diagnostico se basa en una ecografía.

Tratamiento recomendado. No existe, pero sí se puede controlar la insuficiencia renal.

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