Vivir con animales exóticos en casa: el salón no es su hábitat

Convivir con un cerdo vietnamita –como George Clooney– o con una tortuga puede ser legal, pero no lo más oportuno si tu casa tiene 70 m2. ¿Qué animales no autóctonos podemos realmente tener en casa?

vivir con animales exóticos

El 30% del comercio ilegal de animales exóticos del mundo pasa por España. Nuestro país es punto de entrada de muchas de estas especies que vienen de Sudamérica y del Norte de África para después distribuirse por toda Europa. De hecho, según la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA), somos el mayor exportador de reptiles de la Unión Europea, después de Alemania. Alojar en casa una mascota que venga del mercado ilegal de animales salvajes no solo es un atentado contra la propia especie y su seguridad, también un delito sancionado con hasta 45.000 euros.

Existen animales que no se pueden tener “fuera de parques zoológicos registrados o recintos autorizados”, como indica la ley de Protección de Animales de Compañía de comunidades autónomas como la de Madrid, por ejemplo. Pero esta norma añade una excepción: si el propietario vive con el animal antes de la publicación de la ley, en julio de 2016, está obligado a informar de su posesión a los organismos regionales. Por eso, desde esa fecha, ya es pública una lista oficial de animales que no se pueden adoptar o tener en casa:

  • Artrópodos, peces y anfibios. Están prohibidas todas las especies de esta tipología cuya mordedura o veneno pueden suponer un riesgo grave para personas o animales. Es decir, es posible tener una tarántula o una rana en casa siempre y cuando se hayan adquirido en un centro homologado. Desde la FAADA aseguran que, habitualmente, muchos de estos animales son “capturados en su hábitat natural o son criados en cautividad en criaderos ilegales para después ser vendidos”.
  • Reptiles. La ley marca que están prohibidas “todas las especies venenosas, los cocodrilos y los caimanes, y todas las especies que en estado adulto alcancen o superen los dos kilos de peso”. Aquí cabe la excepción de los quelonios, en concreto las tortugas y galápagos, que sí estarían permitidas en los hogares. Pero las asociaciones de protección de la fauna discrepan: algunos de estos animales sí entrarían dentro de la categoría de especie amenazada. Seis de las siete especies de tortugas marinas que existen están amenazadas, tres de ellas de forma crítica”, aseguran desde WWF. 
  • Mamíferos. Son las especies más habituales en las viviendas y, por esa razón, también las más vigiladas. La norma dice que están prohibidos “todos los primates, así como las especies silvestres que en estado adulto alcancen o superen los diez kilos de peso, excepto los carnívoros, cuyo límite estará en los cinco kilos de peso”. Es decir, nada de chimpancés, macacos ni tigres en los domicilios ni en las parcelas de los pueblos como si fuesen Joe Exotic, el famoso dueño de un zoo de felinos en Estados Unidos al que Netflix le ha dedicado una serie de televisión, Tiger King.
Tener un cerdo como mascota

Nunca dejan de ser salvajes

Existe la falsa creencia de que a los animales salvajes se les puede llegar a domesticar y que, incluso, si alguno ha nacido ya con nosotros no reportará ningún comportamiento violento. Nada más lejos de la realidad; de hecho, desde FAADA advierten de que en los animales salvajes, aunque estén creados en cautividad, “siempre predominará su instinto animal y salvaje”.

¿Cómo debe ser un criadero legal de animales?

Aunque la adopción es siempre la fórmula más deseada a la hora de hacerse con una mascota, muchas de estas especies poco habituales únicamente se pueden adquirir en criaderos legales y especializados. La ley marca que los centros de venta de animales podrán “disponer para su venta de peces, reptiles, roedores, conejos, hurones y pájaros de jaula criados en cautividad, siempre que cumplan con los requisitos de espacio que se establecerán reglamentariamente”. El criadero, a su vez, debe entregar al comprador toda la información necesaria sobre su origen, características, cuidados y manejo del animal, así como su inscripción en el Registro de Identificación de Animales de Compañía de su comunidad autónoma. Hay que recordar que la venta ambulante de animales está totalmente prohibida y que los animales no se podrán exhibir en escaparates o zonas expuestas a la vía pública.

Los conejos enanos, las tortugas de agua o los cerdos vietnamitas, especies de mascotas populares en los últimos años, son animales salvajes que, además, requieren condiciones adecuadas para su desarrollo y salud. Si el animal no dispone de un lugar idóneo para el ejercicio cotidiano que necesita, puede sufrir además obesidad, crecer demasiado y poner en riesgo su vida. “Se trata de animales que no se entregan como un gato o un perro, que están acostumbrados a convivir con los seres humanos y que sus costumbres cada día se relacionan más con las de nuestra existencia”, afirman desde esta entidad.

Un veterinario especializado

Si una de estas mascotas exóticas tiene un problema de salud, cualquier veterinario las podrá atender, pero hay profesionales especializados y conocedores de sus patologías. “Existen centros veterinarios que disponen de conocimientos en estas especies y que los atienden”, cuenta Marta Legido Mateo, miembro de la Junta de Gobierno del Col·legi Oficial de Veterinaris de Barcelona (COVB). “En caso de que sus medios o sus conocimientos no alcancen para continuar con la atención de estos animales, estos mismos profesionales los derivan a otros con mayor especialización”.

Hay que tener en cuenta que en nuestro país no están contempladas ni reguladas las especializaciones de los veterinarios. Por lo tanto, legal y estrictamente, cualquier profesional puede atender a cualquier mascota exótica. Pero esto, en la práctica, no es así.

Estos animales requieren, en muchas ocasiones, dietas complicadas. Por ejemplo: las serpientes comen animales vivos y los petauros son intolerantes a la lactosa y no deben ingerir muchas proteínas. “Por las grandes diferencias anatómicas y fisiológicas con perros y gatos de muchas de estas especies exóticas, terminan necesitando requerimientos específicos nutricionales, terapéuticos…”, confirma Legido. Y es que convertir nuestro piso de 70 metros cuadrados en un arca de Noé no siempre fue buena idea.

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