¿Puedo protegerme frente a los abusos de mi casero?

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mobbing inmobiliario

En los alquileres de viviendas se puede dar la circunstancia de que el propietario del inmueble quiera echar al inquilino sin esperar a que venza el contrato en vigor. Comienza así un acoso conocido como mobbing inmobiliario, en el que el arrendador se aprovecha de su posición para hostigar al inquilino con el fin de que abandone la vivienda.

Si esto ocurre, los expertos recomiendan solicitar al casero por escrito a través de un burofax con acuse de recibo y certificación del contenido el cese de su conducta. Si no es posible, el inquilino puede denunciar la situación, aportando todas las pruebas que puedan demostrar que existe mobbing inmobiliario.

¿En qué consiste el mobbing inmobiliario?

El mobbing inmobiliario es una práctica abusiva del dueño de una vivienda respecto a su inquilino. Esta actitud en ocasiones está motivada por el interés del arrendador en recibir una renta superior ante el incremento de los precios de los alquileres y el aumento de la demanda del alquiler de vivienda para uso turístico. En otras ocasiones, el mobbing inmobiliario lo sufren inquilinos de más edad que viven en inmuebles de renta antigua a un precio muy bajo.

Ante esta actitud, los arrendatarios se encuentran en una situación de indefensión, ya que en muchas ocasiones no tienen los recursos económicos suficientes para hacer frente a un proceso judicial que por la vía civil exige estar representado por abogado y procurador.

derechos inquilino

¿Cuáles son los casos de acoso inmobiliario más comunes?

Entre otras conductas abusivas por parte del casero se encuentran las siguientes:

  • Intentar que el inquilino pague la redacción del contrato a través de una agencia, o se haga cargo de los gastos del abogado o el administrador. Esta situación no es legal porque nadie debe pagar un servicio que no ha contratado.
  • No pagar desperfectos producidos por el paso del tiempo u obras de conservación. El inquilino solo está obligado a pagar las pequeñas reparaciones derivadas de un uso diario. Para ello, conviene contratar un seguro de inquilinos que pueda hacer frente a posibles desperfectos ocasionados en la vivienda, entre otras coberturas.
  • Impago de las facturas de los suministros de luz, agua o gas, o causar daños o molestias en la vivienda con el fin de que crear condiciones de inhabitabilidad.
  • Negarse a cobrar la renta. Si esto ocurre, se recomienda que el inquilino realice el pago mediante un giro postal o consignar el importe de la renta en el juzgado o ante notario, con el fin de evitar un posible desahucio.
  • Impedir obras de accesibilidad. La ley permite que el arrendatario suprima barreras arquitectónicas si lo necesita alguno de los convivientes o tienen más de 70 años, siempre que no afecten a elementos comunes del edificio o afecten su seguridad o estabilidad.
  • Acoso verbal al inquilino través de insultos, amenazas o presión psicológica para que abandone la vivienda. En este caso, el arrendatario puede interponer una denuncia.

Derechos como inquilino

Hay ciertos aspectos que debes tener en cuenta antes de alquilar un piso para no sentirte en una situación de indefensión. En cualquier caso, debes saber que tu derecho fundamental consiste en poder disfrutar tranquilamente de la vivienda durante la duración del contrato.

Además, como inquilino tienes derecho a que la ley te proteja ante una situación de acoso, para lo cual deberás interponer una demanda civil en los juzgados. Además, puedes denunciar el mobbing inmobiliario que estás sufriendo ante la administración competente para que se ponga en marcha un expediente sancionador.

La ultima reforma del Código Penal reconoce la capacidad de sancionar las conductas de acoso de los propietarios de viviendas respecto a sus inquilinos, y establece penas de prisión de 6 meses a 2 años a quien de forma reiterada lleve a cabo actos hostiles o humillantes que tengan por objeto impedir el disfrute de la vivienda. De igual manera, Administraciones como el Ayuntamiento de Barcelona han comenzado a abanderar la persecución a casos de mobbing inmobiliario a través de cuantiosas multas.

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